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Dos vidas

1 de abril de 2016


Llevaba dos vidas: una aparente, que veían y conocían todos los que debían, llena de una media verdad y una media mentira, perfectamente semejante a la de sus conocidos y amigos, y otra, que transcurría en secreto. Por una extraña coincidencia de circunstancias, tal vez casual, todo lo que para él era importante, interesante e imprescindible, en lo que era sincero y no se engañaba, lo que constituía el meollo de su vida, se desarrollaba en secreto de los demás, y todo lo que constituía su mentira, la envoltura en la que se guarecía para encubrir la verdad, como por ejemplo, su trabajo en el banco, las discusiones en el club, sus comentarios sobre la "raza inferior", su presencia en las fiestas de aniversario en compañía de la esposa, todo esto estaba a la vista. 
Y de igual modo que su vida juzgaba la de los demás; no creía en lo que veía, y siempre sospechaba que en cada persona la vida auténtica, la más interesante, transcurría bajo el manto del misterio, como bajo el manto de la noche. Cada existencia privada se mantenía en secreto y tal vez era en parte ésa la razón por la que toda persona culta pusiera tanto empeño en que se respetara su secreto mundo privado.

La dama del perrito.
Antón Chéjov

Manufactura del consentimiento

29 de noviembre de 2010

En 1958, Henry David Thoreau, uno de los raros disidentes, escribió en su diario que:

no hay necesidad de formular una ley que frene la licencia de la prensa. De sobra se autocontrola a sí misma. En general, la comunidad se ha reunido y puesto de acuerdo sobre qué cosas hay que expresar, se ha puesto de acuerdo sobre una plataforma y en excomulgar a aquel que se aparte de ella, y ni siquiera uno entre mil se atreve a expresar ninguna otra cosa.

Sería más exacto decir que ni siquiera uno entre mil es capaz de pensar ninguna otra cosa; y es que el sistema de control del pensamiento ha llegado a ser bastante autoconsciente. (...) en un país donde la voz del pueblo puede ser escuchada, es necesario asegurar que esa voz diga las cosas correctas.

En un estado basado en la violencia interna, basta controlar lo que la gente hace (lo que piensan es asunto de poca importancia), siempre y cuando ésta pueda ser controlada por la fuerza. Pero donde la violencia estatal es más limitada, es necesario controlar también lo que la gente piensa. En síntesis, existe una conexión entre la ausencia de control de Estados Unidos y la extraordinaria eficacia del sistema de control del pensamiento.

Noam Chomsky
Sobre el poder y la ideología
Para Elena (I)

Seda

8 de septiembre de 2010

Es un dolor extraño.

Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca.

Seda
Alessandro Baricco

Fuego en su cerebro

31 de julio de 2010

Una irresistible obsesión se apoderó de él: que su Finnegans Wake se había infiltrado en el cerebro de su hija y la había trastornado. Había concebido Finnegans Wake como una novela de la noche inconsciente (en tanto que opuesta al día de Ulises), una novela de oscuros juegos de palabras y asociaciones que quizá se aproxima todo lo que una obra literaria puede hacerlo al cerrado mundo de la psicosis, sin ser demente ella misma. Seguramente esto había precipitado las enigmáticas expresiones de Lucía. "Cualquier posible chispa del don que yo poseo -decía Joyce amargamente- ha sido transmitida a ella y ha encendido un fuego en su cerebro".
Su superstición tenía sus raíces en la casi telepática empatía que existía entre ellos. Él comprendía institivamente la abrasadora soledad de la enfermedad de Lucía. La locura nos arranca del lenguaje común de la vida, el lenguaje del que Joyce también se había apartado, o que había superado. Todos tememos en algún momento que "nuestro" mundo y "el" mundo estén irremediablemente separados. La psicosis es la realización de este temor. Uno piensa en aquel paciente maníaco sometido a un detector de mentiras, al que le preguntaron si se creía que era Napoleón. Replicó, "no", pero la máquina registró que estaba mintiendo. La inmersión de Joyce en los entresijos de la mente de Lucía era un intento de rescatarla de aquella doble mentira, un intento de mostrarle que él también hablaba su lenguaje. Y si él lo hablaba, entonces ¿cómo podía ella estar loca, o sentirse sola?

Hacia el amanecer
Michael Greenberg

Lucía Joyce fotografiada por Berenice Abbott

Primos gemelos

18 de junio de 2010

En primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde.

Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos. A ella no se lo había dicho.


La soledad de los números primos
Paolo Giordano

Siniestras Amadas

15 de febrero de 2009

Ya tengo mi ansiado libro "Siniestras Amadas". Aún no he podido sentarme a leerlo (o pasearlo, como dice su autor) tranquilamente. Pero la combinación Allan Poe - ilustraciones (en realidad maquetas de cartulina que luego son fotografiadas) de Jack Mircala, junto con la descripción "delirios necro-románticos" no puede fallarme.

Sólo como muestra un poema para una de sus "mujeres reales", Frances Sargent Osgood.

¿Tú quieres ser amada?, ¡pues que tu corazón
no se aparte de su actual senda!
Siendo todo lo que ahora er
es,
no seas nada de lo que no eres.
Así, con el mundo, tus afables modos,
tu gracia, tu más que belleza,
serán un infinito tema de alabanza,
y el amor, un simple deber.


Aunque no está en el libro, no me resisto a poner el poema que Poe le escribió a Frances y que es una especie de acrónimo:

For her this rhyme is penned, whose luminous eyes,
Brightly expressive as the twins of Leda,
Shall find her own sweet name, that nestling lies
Upon the page, enwrapped from every reader.
Search narrowly the lines! - they hold a treasure
Divine - a talisman - an amulet
That must be worn at heart. Search well the measure-
The words - the syllables! Do not forget
The trivialest point, or you may lose your labor
And yet there is in this no Gordian knot
Which one might not undo without a sabre,
If one could merely comprehend the plot.
Enwritten upon the leaf where now are peering
Eyes scintillating soul, there lie perdus
Three eloquent words oft uttered in the hearing
Of poets, by poets - as the name is a poet's, too,
Its letters, although naturally lying
Like the knight Pinto-Mendez Ferdinando -
Still form a synonym for Truth - Cease trying!
You will not read the riddle, though you do the best you can do.

Emigrada

26 de enero de 2009

Nunca había leído nada de Milan Kundera. Y después de escuchar de todo acerca de él y su obra he decidido darle una oportunidad. El que estoy leyendo no es uno de sus libros más celebrados, pero estaba en casa de mis padres y me vale para formarme una primera impresión.

Mi Ella siempre ha dicho que lo peor que le puede pasar a una persona, después de la muerte de un ser querido, es perder su casa. Tener que emigrar es, en un sentido amplio, perder tu casa.

Más adelante, en una conversación con una amiga polaca también emigrada, Irena comprendió que todos los emigrados tenían esos sueños, todos sin excepción; al comienzo le conmovió esa fraternidad nocturna entre personas que no se conocían, pero después se molestó un poco: ¿cómo puede ser vivida colectivamente la experiencia íntima de un sueño?, ¿dónde está, pues, su alma única? Pero por qué hacerse preguntas sin respuesta. De una cosa estaba segura: miles de emigrantes soñaban, a lo largo de la misma noche y con incontables variantes, el mismo sueño. El sueño de la emigración: uno de los fenómenos más extraños de la segunda mitad del siglo XX.
Esos sueños-pesadilla le parecían más misteriosos porque, al mismo tiempo, ella sufría de una indomable nostalgia y vivía otra experiencia del todo contraria: durante el día se le aparecían dos paisajes de su país. No, no se trataba de una ensoñación, larga y consciente, voluntaria, sino de otra cosa: en cualquier momento, brusca y rápidamente, se encendían en su cabeza apariciones de paisajes para esfumarse poco después. Mientras hablaba con su jefe, veía de pronto, como en un relámpago, un camino que surcaba un campo. Entre los empujones de un vagón de metro, en una fracción de segundo surgía de repente ante ella un pequeño paseo de un barrio arbolado de Praga. Estas imágenes fugaces la visitaban durante todo el día para paliar la falta de su Bohemia perdida.
El mismo cineasta del subconsciente que, de día, le enviaba instantáneas del paisaje natal cual imágenes de felicidad, proyectaba de noche aterradores regresos a ese mismo país. El día se iluminaba con la belleza del país abandonado; la noche, con el horror a regresar. El día le mostraba el paraíso perdido; la noche, el infierno del que había huido.
La Ignorancia. Milan Kundera.

Las comas

11 de diciembre de 2008

<< ¿Le he contado lo de las comas? -preguntó la autora cuando empezó a sentirse más cómoda en su trato con el editor-. Aunque he aprobado la secundaria, siempre he tenido problemas con las comas. Sé que la mayoría de las frases las tienen, pero como no sabía exactamente dónde ponerlas al escribir el relato, las distribuí al azar. Al final mi hermano Barry me dijo: "¿Velma, por qué no las quitas todas hasta que sepas dónde ponerlas? ¡A lo mejor te ayuda alguien!" >>

La imagen de Velma Wallis agitando un salero lleno de comas para condimentar su relato, todavía me hace reír. Su próximo libro narrará su educación athabaskan. Para entonces a lo mejor no necesita ayuda, pero nos encantaría estar todo el día colocando comas para Wallis, con tal de tener la oportunidad de leer sus relatos...

LAEL MORGAN.
(Editor de LAS DOS ANCIANAS, de Velma Wallis).

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5 de octubre de 2008

La dictadura militar argentina tenía la costumbre de enviar a muchas de sus víctimas al fondo del mar. En abril de 1998, la fábrica de ropas Diesel publicó en la revista Gente un aviso que probaba la resistencia de sus pantalones a todos los lavados. Una fotografía mostraba a ocho jóvenes, encadenados a bloques de cemento en las profundidades del agua, y debajo decía: "No son tus primeros jeans, pero podrían ser los últimos. Al menos dejarás un hermoso cadáver".
Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Eduardo Galeano.