"Al fin por fin en fin no caben dudas
la belleza se aleja y uno queda
solo como una flecha que erró el blanco
dejó melancolías en la puerta
un azar miserable en la ventana
y el nombre salvador que nunca llega
Sólo perdura en el corazón con canas
cansado de latir en las promesas
estirpe de los sueños que hacen cielo
cielo de los amores a la espera
canas que son del alma amenazada
soplo que sobrevive a duras penas
recuento inútil de estaciones locas
donde ya se borró la primavera"
La juventud perdurable
1 de mayo de 2009
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Con pena y sin Gloria
27 de noviembre de 2008
llevamos ya diez años. Buscándola para los niños la encontré para mí. Ella que nos ha hablado de tantas cosas, hoy toca hablar de ella, con ella.
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada
alta y algo enferma.
A los nueve años me pillóun carro
a los catorce me pilló la guerra;
a los quince se murió mi madre,
-se fue cuando más falta me hacía-.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos a por zanahorias,
y por entonces empecé con los amores
-no digo nombres-
gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra para pararla,
-me detuvieron a mitad de camino-.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches y voy al campo mucho.
Todos los mios han muerto hace años
-estoy más sola que yo misma-.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.
ISLA IGNORADA
Soy como esa isla que ignorada
Late acunada por árboles jugosos
-en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de NADA,
sola solo-.
Hay aves en mi isla relucientes
Y pintadas por ángeles pintores,
Hay fieras que me miran dulcemente,
Y venenosas flores.
Hay arroyos poetas
Y voces interiores
De volcanes dormidos.
Quizá haya algún tesoro
Muy dentro de mi entraña.
¡Quién sabe si yo tengo
diamante en mi montaña,
o tan sólo un pequeño pedazo de carbón!
Los árboles del bosque de mi isla
Sois vosotros, mis versos.
¡Qué bien sonáis a veces
si el gran músico viento
os toca cuando viene del mar que me rodea
A esta isla que soy, si alguien llega,
Que se encuentre con algo es mi deseo
-manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo-.
Un nombre que me sube por el alma
Y no quiere que llore mis secretos;
Y soy tierra feliz -que tengo el arte
De ser dichosa y pobre al mismo tiempo-.
Para mí es un placer ser ignorada,
Isla ignorada del océano eterno.
En el centro del mundo sin un libro,
SÉ TODO, porque vino un misionero
Y me dejó una Cruz para la vida
-para la muerte me dejó un misterio-.
___________________________________
Me dijeron:
- o te subes al carro
o tendrás que empujarlo.
Ni me subí ni lo empujé.
Me senté en la cuneta
y alrededor de mí,
a su debido tiempo,
brotaron las amapolas.
NACÍ PARA POETA O PARA MUERTO
Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
-supervivo de todos los naufragios-,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.
Nací para puta o payaso,
escogí lo difícil
-hacer reír a los clientes desahuciados-,
y sigo con mis trucos,
sacando una paloma del refajo.
Nací para nada o soldado,
y escogí lo difícil
-no ser apenas nada en el tablado-,
y sigo entre fusiles y pistolas
sin mancharme las manos.
AUNQUE NOS MURIÉRAMOS AL MORIRNOS
Aunque nos muriéramos al morirnos,
le va bien a ese trance la palabra, muerte.
Muerte es que nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo, mudo y quieto
y no poder gritar que sigues vivo.
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El lobito malo y el lobito bueno
31 de julio de 2008
A propósito del poema que Desconvencida publicaba en su Blog hace ya unos días.
"Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos."
J. A. GOYTISOLO
Gloria Fuertes responde:
Y érase también
un lobito malo,
al que obedecían
todos los vasallos.
El lobito malo
les metió en la guerra,
y no quedó pueblo
ni árbol en la tierra.
No se conocían
y se iban matando,
todo por la culpa
del lobito malo.
Y vino otra vez
un lobito bueno,
al que respetaban
los pocos corderos
-que quedaban-.
Quemaron las armas
y no hubo más guerra.
Lobos y corderos
jugando en la tierra.
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Etiquetas: Poesía
Yo vengué a Escarlata O'hara
10 de mayo de 2008
ni besé con aparato
Yo que somatizo
y vuelvo a las andadas
Yo que preciso de miradas
y no entiendo tantas palabras
Yo que soy alérgica a la eritromicina
de la luna tomo vitaminas
Yo que no tengo molécula de hidrógeno
pero encuentro alivio en tu magnesio
Yo que luzco pecas
tú que me las cuentas
Yo que no sé cortar el queso
ni dibujar cenefas para mi aseo
Yo que no tengo secretaria
invado de notas mi estancia
Yo que ayer descubrí a Gloria Fuertes
y hoy juego con Rodari
Yo que tengo los números rojos
el tiempo de oro lo adorno
Yo que libraba dos batallas
mis soldados abandonan hoy las armas
Yo que llamo a filas la cordura
voz plana me alegan en la ficha
Yo que levanto la ceja
tú en la alcoba me arrestas
Yo que a los alisios te imploro
lava de volcanes llevan mi lloro
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Etiquetas: Poesía
Palabras para la vida
1 de enero de 2008
Yo soy su líder.
No pido votos,
Pido botas para los descalzos
-que todavía hay muchos-.
No todo el mundo regala colonias y calcetines. Se agradece.
Feliz 2008.
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Literatura barata que pretende ser muy grata (II)
21 de marzo de 2006
EL ANCIANO
¿Para qué habré nacido?
me decía, llorando un anciano
de barba de armiño.
Y en sus húmedos ojos
la clara mirada inocente de un niño.
¿Para qué habré nacido?
¿Para ver a los hombres luchar
entre ellos en cruel fraticidio?
¿Para ver la miseria?
¿Para ver cómo mueren
de hambre los niños?
¿Para ver el contraste que forman
el hambre, la envidia
y el vicio?
Que en trágica danza
de exterminio y luto
conducen al mundo,
sin otra esperanza,
a la triste agonía
de un moribundo.
¿Para qué habré nacido?
¿Para ver cómo mueren
de hambre y miseria los míos?
Enfermos de odio
de frío ateridos
sin otro consuelo
que la queja dolida
de los oprimidos.
Yo no juzgo el poder divino
pero una pregunta
acude a mi mente
¿Por qué, si es que hay Dios,
consiente tanto desatino?
Y elevando los ojos al cielo
de rodillas en tierra caido
y moviendo sus labios
como una plegaria, decía:
¿Por qué habré nacido?
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Literatura barata que pretende ser muy grata (I)
28 de febrero de 2006
A seis leguas de Capraleja
y a doce de la Morchó
existió una choza vieja
y su amo era un pastor.
Más animal que un cerrojo,
más bruto que un regimiento
y como le faltaba un ojo,
le conocían por el tuerto.
Su mujer era Tomasa
de genio fuerte y ligero,
cuando no tenía dinero,
daba miedo aquella casa.
La gata se llama Rosa,
y su suegra Disipela
y una hija fea y sosa,
que atendía por la Nela.
Era una noche de enero,
¡noche fría y destemplada!,
cuando los gatos maullaban
subidos en el alero.
En un rincón de la cuadra
dormía el tuerto a pierna suelta
y afuera un perro ladraba
barruntando la tormenta.
Cabalgando en un borrico
de color de tomatera
al paso de su carrera
llega a la choza Perico.
Lleva la ropa empapada
por el agua que caía
pero aun así se reía
porque iba a ver a su amada.
Con precaución y cautela
a la ventana ha llegado
y a golpes de su callado
da la señal a la Nela.
De pronto se abre una puerta
y una soga es lanzada
cuando se quiso dar cuenta
ya estaba junto a su amada.
¡Aquí estoy porque he "venío"!
- dijo Perico a la Nela
¡Enciende aunque sea una vela
porque estoy muerto de frío!
¡No sufras tú, mi señor!,
- dijo la Nela con calma
y señalando la cama.
- ¡Pronto entrarás en calor!
y ahora que te has secado,
háblame de tu querer.
- Antes quisiera comer
porque vengo desmayado.
Mas la Nela arrebolada
por una pasión inquieta
se sentó en una banqueta
y dijo muy colorada...
¡Aprovecha la ocasión,
Perico de mis amores,
arráncame el camisón
y ráscame para calmar mis picores!
¡Yo soy cual mata fogosa
que su aroma esparce al viento
si no me riegas el tiesto
se me va a pansir la rosa!
Mas Perico no escuchaba,
porque toda su atención
era comerse un jamón
que desde el techo colgaba.
De pronto, sobre la entrada
se escucha un fuerte ladrido
¿Oyes? le dice a su amada,
¡es tu padre! ¡estoy perdido!
y sin darle tiempo a nada
y de un gran empujón
se abre una puerta cerrada.
Entra el tuerto y un pachón
y la gata que asustada
se refugia en un rincón.
¡Mala hija! grita el tuerto,
muy lleno de indignación,
¿qué haces con este fulano
que señalo con mi mano,
dentro de tu habitación?
¿No ves hija maldita
que mi honor has mancillado
y que esa mancha que has echado
ni con el tutú se quita?
¡Y tú, tipejo ruin, indecente,
vas a pagar tu osadía,
por haber hincado el diente
al jamón que más quería!
Y sacando una corbilla
de segar la hierba tierna
dándole un golpe en la pierna
le hizo caer de rodillas.
Con otro golpe del mango,
Perico cierra la boca,
la Nela se vuelve loca
y se pone a bailar el mambo.
También enloquece el tuerto
por el espanto sufrido,
el pachón suelta un ladrido
y del susto queda muerto.
Y la gata que asustada,
ve la escena con horror,
parece decir ¡señor!
mas... se va sin decir nada.
Y así termina la historia
de la choza del pastor,
sacando esta moraleja:
no te metas con parejas
si entre ellas hay amor.
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