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Orquídeas

8 de marzo de 2011

Una parece una tortuga.
Una parece un mono.
Una parece una cebolla.
Una parece una maestra de escuela.
Una parece una gimnasta.
Una parece una adolescente con piel cremosa.
Una parece una intelectual neoyorquina...
...con quien haces crucigramas en la cama.
Una parece una reina de belleza del oeste medio.
Una se parece a Amelia.
Una tiene ojos que bailan.
Una tiene ojos que contienen la tristeza del mundo.

Adaptation. (El ladrón de orquídeas).

Resonancia

1 de junio de 2010

Es curioso, no he dejado de sufrir. No me he aferrado a ti sino a mi sufrimiento. Intenté retenerlo para conservarte, para conservar lo nuestro. El día que deje de sufrir, que salga adelante, como dices, es que me habré convertido en otro y no quiero que eso ocurra, porque entonces ya no podremos reencontrarnos.

La Maman et la Putain

Festival de cine de LPGC

5 de marzo de 2009



Creo que he llegado a la edad en la que, cuando algo que he visto nacer cumple diez años, no puedo evitar sentir el vértigo del paso del tiempo.

Mañana se inaugura la 10º edición del Festival de Cine de mi ciudad. Este año, nuevamente, no podré asistir y el exilio me duele más que nunca por ello.

Diez años de Festivales y todo un referente para medir mi metamorfosis vital en este tiempo.

El festival bebé llegó en el mejor momento. Aún estudiante, pude dedicarle toda mi atención. Lo disfruté como sé que ya jamás lo haré. Todo un legado de películas inolvidables que permanecerán para siempre ligadas a esas primeras ediciones y a mi irrepetible caballero cómplice de cine.

El festival niño me dio otra perspectiva. Coincidió con el momento de mi vida en el que, por alguna razón que aún no he descubierto, decidí pasar de disfrutar plena y despreocupadamente de las cosas para implicarme en ellas. Y ahora también echo de menos el agobio de la gente preguntándolo todo, el vestíbulo de las salas vacías, salir y entrar de una sala a otra como Pedro por su casa, hablar con la taquillera, observar a otros viendo películas, mi acreditación... Y hasta los celos de un novio que cree que el festival le roba un poco de mí.

El festival joven únicamente puedo leerlo en los periódicos. Sé que existe porque sale en la tele y he visto el cuadrante de turnos. Su materialidad me es ajena, a mi vida actual sólo puede aportarle añoranza.

El festival adulto es futuro, futuro incierto pero proyectado en mi imaginario privativo como la reconciliación, la reanudación de una relación maravillosa e imperecedera. Porque me esfuerzo para poder volver a permitirme el lujo de abandonarme a películas totalmente desconocidas, que de repente me regalen una gran sorpresa. Porque adoro encontrarme con historias inesperadas.

Feliz décimo cumpleaños. Cuando apaguen las velas, ustedes que pueden, soplen muy fuerte.

Eutanasia

10 de febrero de 2009

El caso de Eluana estos días en la prensa me ha dejado perpleja.

Que una persona, después de cargar con una de las situaciones más duras en las que la vida te puede poner, tenga que batallar con la hipocresía y estupidez ajena, todo ello producto de ambiciones vergonzosas, me parece el colmo de la resistencia humana. Pero esta vez, por suerte, ganó la dignidad.

Ramón: No, espera… Padre Francisco ¿me oye usted?

Padre Francisco: Sí, le oigo, Ramón, le oigo.

Ramón: Pero ¿por qué mezcla el culo con las tetas? Espero que no haya venido aquí a hacer demagogia que de eso ustedes los jesuitas saben mucho.

Padre Francisco: No, claro que no. Pero ya que habla usted de demagogia, amigo Ramón ¿no le parece a usted que lo demagógico es decir “muerte con dignidad”? ¿Por qué no se deja de eufemismos y lo dice simple y llanamente, con toda su crudeza, “me quito la vida”? Y ya está.

Ramón: No deja de sorprenderme que demuestre tanta sensibilidad ante mi vida, teniendo en cuenta que la institución que usted representa acepta el día de hoy nada menos que la pena de muerte y ha condenado durante siglos a la hoguera a los que no pensaban correctamente.

Padre Francisco: Ahora el que está haciendo demagogia es usted.

Ramón: Sí claro, pero dejándonos de eufemismos, como usted dice, eso es lo que habrían hecho conmigo, ¿no? Quemarme vivo, quemarme por defender mi libertad.

Padre Francisco: Amigo Ramón…

Ramón: Amigo dice…

Padre Francisco: Amigo Ramón, una libertad que elimina la vida no es libertad.

Ramón: ¡Y una vida que elimina la libertad tampoco es vida! Y no me llame amigo. Y déjeme en paz, hombre.
MAR ADENTRO.

El origen del amor

27 de diciembre de 2008

“En primer lugar, tres eran los sexos de los hombres, no dos como ahora, masculino y femenino, sino que había además un tercero que era común a esos dos, del cual perdura aún el nombre, aunque él mismo haya desaparecido. El andrógino (hombre-mujer), en efecto, era entonces una sola cosa en cuanto a figura y nombre, que participaba de uno y otro sexo, masculino y femenino, mientras que ahora no es sino un nombre que yace en la ignominia. En segundo lugar, la figura de cada individuo era por completo esférica, con la espalda y los costados en forma de círculo; tenía cuatro brazos e igual número de piernas que de brazos, y dos rostros sobre un cuello circular, iguales en todo; y una cabeza, una sola, sobre estos dos rostros, situados en direcciones opuestas, y también cuatro orejas, dos órganos sexuales y todo lo demás según puede uno imaginarse de acuerdo con lo descrito hasta aquí. Caminaba además erecto, como ahora, en cualquiera de las dos direcciones que quisiera; mas cada vez que se lanzaba a correr rápidamente, del mismo modo que ahora los saltimbanquis dan volteretas haciendo girar sus piernas hasta alcanzar la posición vertical, avanzaba rápidamente dando vueltas, apoyándose en los ocho miembros que tenía entonces.
Eran tres los sexos y de tales características por la siguiente razón: lo masculino era en un principio descendiente del sol, lo femenino de la tierra, y lo que participaba de ambos de la luna porque también la luna participa de lo uno y de lo otro. Y precisamente eran circulares ellos mismos y su manera de avanzar por ser semejantes a sus progenitores. Eran, pues, terribles por su fuerza y su vigor y tenían gran arrogancia, hasta el punto de que atentaron contra los dioses. Y lo que dice Homero de Oto y Esfialtes; se dice también de ellos, que intentaron ascender al cielo para atacar a los dioses. Entonces Zeus y los demás dioses deliberaron lo que debían hacer con ellos, y se encontraban ante un dilema, ya que ni podían matarlos ni hacer desaparecer su raza, fulminándolos con el rayo como a los gigantes –porque entonces desaparecerían los honores y sacrificios que los hombres les tributaban-, ni permitir que siguieran siendo altaneros. Tras mucho pensarlo, al fin Zeus tuvo una idea y dijo: "Me parece que tengo una estratagema para que continúe habiendo hombres y dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora mismo, en efecto -continuó-, voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más útiles para nosotros, al haber aumentado su número. Caminarán erectos sobre dos piernas; pero si todavía nos parece que son altaneros y que no están dispuestos a mantenerse tranquilos, de nuevo otra vez -dijo- los cortaré en dos, de suerte que avanzarán sobre una sola pierna saltando a la pata coja". Dicho esto, fue cortando a los hombres en dos, como los que cortan las yerbas y las ponen a secar o como los que cortan los huevos con crines. Y a todo aquél al que iba cortando, ordenaba a Apolo que le diera la vuelta al rostro y a la mitad del cuello en el sentido del corte, para que, al contemplar su seccionamiento, el hombre fuera más moderado, y le ordenaba también curarle lo demás. Apolo le iba dando la vuelta al rostro y, recogiendo la piel que sobraba de todas partes en lo que ahora llamamos vientre, como ocurre con las bolsas cerradas con cordel, la ataba haciendo un solo agujero en mitad del vientre, precisamente lo que llaman ombligo. En cuanto al resto de las arrugas, la mayoría las alisó, y conformó el pecho sirviéndose de un instrumento semejante al que emplean los zapateros para alisar sobre la horma las arrugas de los cueros. Mas dejó unas pocas, las que se encuentran alrededor del vientre mismo y del ombligo, para que fueran recordatorio de lo que antaño sucedió.
Así pues, una vez que la naturaleza de este ser quedó cortada en dos, cada parte echaba de menos a su mitad, y se reunía con ella, se rodeaban con sus brazos, se abrazaban la una a la otra, anhelando ser una sola naturaleza, y morían por hambre y por su absoluta inactividad, al no querer hacer nada los unos separados de los otros. Y cada vez que moría una de las mitades y sobrevivía la otra, la que sobrevivía buscaba otra y se abrazaba a ella, ya se tropezara con la mitad de una mujer entera -lo que precisamente llamamos ahora mujer-, ya con la mitad de un hombre; y de esta manera perecían. Mas se compadeció Zeus y se ingenió otro recurso: trasladó sus órganos genitales a la parte delantera (porque hasta entonces los tenían también por fuera, y engendraban y parían no los unos en los otros, sino en la tierra, como las cigarras). Los trasladó, pues, de esta manera a su parte delantera e hizo que por medio de ellos tuviera lugar la concepción en ellos mismos, a través de lo masculino en lo femenino, a fin de que, si en el abrazo se encontraba hombre con mujer, engendraran y siguiera existiendo la especie, mientras que si se encontraba hombre con hombre, hubiera al menos plenitud del contacto, descansaran, prestaran atención a sus labores y se ocuparan de las demás cosas de la vida.
Desde hace tanto tiempo, pues, es el amor de unos a otros innato en los hombres y aglutinador de la antigua naturaleza, y trata de hacer un solo individuo de dos y de curar la naturaleza humana. Cada uno de nosotros es, por tanto, una contraseña de hombre, al haber quedado seccionados, como los lenguados, en dos de uno que éramos. Por eso busca continuamente cada uno su propia contraseña. En consecuencia, cuantos hombres son sección del ser común que en aquel tiempo se llamaba andrógino, son aficionados a las mujeres, y la mayoría de los adúlteros proceden de este sexo; y, a su vez, cuantas mujeres son aficionadas a los hombres y adúlteras proceden también de este sexo. Pero cuantas mujeres son sección de mujer, no prestan mucha atención a los hombres, sino que se interesan más bien por las mujeres, y las lesbianas proceden de este sexo. En cambio, cuantos son sección de varón, persiguen a los varones, y, mientras son niños, como son rodajitas de varón, aman a los hombres y disfrutan estando acostados y abrazados con los hombres, y son éstos los mejores de los niños y muchachos, por ser los más viriles por naturaleza. Hay quienes, en cambio, afirman que son unos desvergonzados, pero se equivocan, pues no hacen esto por desvergüenza, sino por audacia, hombría y virilidad, porque desean abrazarse a lo que es semejante a ellos. Y una clarísima prueba de ello es que, cuando llegan a su completo desarrollo, los de tal naturaleza son los únicos que resultan viriles en los asuntos políticos. Y cuando se hacen hombres, aman a los muchachos y no se preocupan del matrimonio ni de la procreación de hijos por inclinación natural, sino obligados por la ley, pues les basta pasarse la vida unos con otros sin casarse. En consecuencia, la persona de tal naturaleza sin duda se hace amante de los muchachos y amigo de su amante, ya que siempre siente predilección por lo que le es connatural.
Así pues, cuando se tropiezan con aquella verdadera mitad de sí mismos, tanto el amante de los muchachos como cualquier otro, entonces sienten un maravilloso impacto de amistad, de afinidad y de amor, de manera que no están dispuestos, por así decirlo, a separarse unos de otros ni siquiera un instante. Y los que pasan la vida entera en mutua compañía son éstos, que ni siquiera sabrían decir lo que quieren obtener unos de otros. Nadie, en efecto, podría creer que lo que pretenden es la unión en los placeres sexuales, y que es ése precisamente el motivo por el que el uno se complace en la compañía del otro con tan gran empeño. Al contrario, el alma de cada uno es evidente que desea otra cosa que no puede decir con palabras, sino que adivina lo que desea y lo expresa enigmáticamente. Y si cuando están acostados juntos se les presentara Hefesto con sus instrumentos y les preguntara: "¿Qué es lo que deseais, hombres, obtener el uno del otro?"; y si, al no saber ellos qué contestar, les volviera a preguntar: «¿Acaso lo que anheláis es estar juntos lo más posible el uno del otro, de suerte que ni de noche ni de día os faltéis el uno al otro? Porque si es eso lo que anheláis, estoy dispuesto a fundiros y a unir vuestras naturalezas en una misma, de forma que siendo dos lleguéis a ser uno solo y, mientras viváis, como si fuerais uno solo, viváis los dos en común, y, cuando hayáis muerto, allí también, en el Hades, en lugar de dos seáis uno, muertos ambos en común. "¡Ea! mirad si es esto lo que anheláis y si os dais por satisfechos con conseguirlo". Al oír esto, sabemos que ni siquiera uno solo se negaría ni dejaría ver que desea otra cosa, sino que sencillamente creería haber escuchado lo que anhelaba desde hacía tiempo, es decir, unirse y fundirse con el amado y llegar a ser uno solo de dos que eran. Pues la causa de esto es que nuestra antigua naturaleza era ésa que se ha dicho y éramos un todo; en consecuencia, el anhelo y la persecución de ese todo recibe el nombre de amor. Antes, como digo, éramos un sólo ser, pero ahora, por la falta cometida, hemos quedado separados por la divinidad, como los arcadios por los lacedemonios. Existe, pues, el temor de que, si no somos ordenados en nuestras relaciones con los dioses, seamos de nuevo divididos y vayamos de acá para allá a la manera de los que están esculpidos de perfil en las estelas, aserrados en dos por las narices, convertidos en medias tabas.
Por eso todo hombre debe exhortar a los demás a mostrarse piadosos en todo con los dioses, a fin de que evitemos unas cosas y consigamos otras, teniendo a Eros como guía y caudillo nuestro. Que nadie obre contra él -pues obra contra él cualquiera que se enemiste con los dioses -, porque si nos hacemos amigos y nos reconciliamos con el dios, descubriremos y nos encontraremos con nuestros amados correspondientes, cosa que ahora logran sólo unos pocos. Y que no me interrumpa Erixímaco y se burle de mi discurso, pensando que me refiero a Pausanias y Agatón - pues tal vez dé la casualidad de que ellos sean de ésos y ambos varones por naturaleza - sino que, claro está, yo me estoy refiriendo a todos, hombres y mujeres, cuando digo que nuestra raza sólo podría llegar a ser feliz si lleváramos a su culminación el amor y cada uno encontrara a su propio amado, retornando a su antigua naturaleza. Y si esto es lo mejor, forzosamente, en las circunstancias actuales, lo mejor ha de ser lo que esté más cerca de ese ideal, esto es, encontrar un amado cuya naturaleza corresponda a nuestra índole. Por consiguiente, si queremos celebrar al dios causante de esto, con justicia celebraríamos a Eros, que en el presente es nuestra mayor ayuda, conduciéndonos hacia lo que nos es afín, y para el futuro nos proporciona las mayores esperanzas de que, si mostramos piedad para con los dioses, nos restablecerá en nuestra antigua naturaleza y nos curará, hasta hacernos dichosos y felices".



* Este no es exactamente el vídeo que quería que acompañase este texto, pero hasta que lo encuentre servirá. El texto ya me parece lo suficientemente hermoso...

* Actualización 30/12/2008: SuperPepe encontró el vídeo que yo recordaba vagamente en mi cabecita. Con los datos que le di les aseguro que tiene MUCHO mérito. Así que mil gracias. Y por fin lo pongo.

Hoy comienza Ibértigo VI

3 de octubre de 2008

Otra vez Ibértigo. Y cada año mejor. Me da mucha pena que estar en el exilio no me permita participar como antes... Un poco de publicidad para aportar mi granito de arena.

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=109305
http://www.culturadecanarias.com/actividades/ccribertigo08-2/ccribertigo08-2.html

De Jim para Catherine (3 tiempos)

4 de octubre de 2006



El gesto más bello

(Pincha en cada imagen para ampliar)

Salvador Puig Antich

1 de octubre de 2006

Hoy me tocaba elegir a mí película. Él suele elegir las de reír, y yo las de llorar. Y vaya si lloré. Mis llantos en el cine pueden ser de emoción positiva (alegría), de tristeza (pena honda) o de pura rabia (cuando peor lo paso). Y hoy tocó el llanto de rabia, el que te deja muy mal cuerpo. No les voy a hacer una crítica al uso porque ni se me da bien ni tengo conocimientos como para plasmar algo digno. Sólo sé que esa espinita que tenemos tantos españoles clavada en el alma porque Franco se murió en la cama y de viejo se me estuvo removiendo. Aunque una estaba en el limbo cuando aquello, la memoria y la historia de aquellos años no se murió con el dictador. Muchas de las personas que aparecen, los que de verdad vivieron la historia, siguen vivos. Ciertamente este país tiene aún heridas que tardarán mucho en cicatrizar. En un momento de la película hay un diálogo corto entre una de las hermanas de Salvador y un auténtico cabrón que no les voy a revelar pero que si ven la peli reconocerán. Parece ser que esa conversación ocurrió exactamente así, la hermana lo contó en el programa La Ventana. Me pregunto cómo viven en la actualidad personas de ese tipo.

Supongo que muchos de ustedes habrán visto la película, en cualquier caso la recomiendo. Puede que las motivaciones políticas de Salvador no hayan sido muy bien perfiladas ni ahonde demasiado en su ideología pero no creo que pretenda eso el director. No me parece que se trate de crear un sentimiento que te haga identificarte con él o no en cuestiones de ese tipo. Filias y fobias a un lado en ese sentido, lo que importa es su historia personal y cómo llega a convertirse en el cabeza de turco de una dictadura que estaba a punto de agonizar. El final de la película es muy, muy duro. Cuesta no bajar la mirada de la pantalla.

Vayan preparados a sentir la espinita.

Ibértigo (2006)

29 de septiembre de 2006

Hoy comienza Ibértigo. Parece mentira, pero ya vamos por el cuarto año. Pues eso, todos los que estén por esta islita (Gran Canaria) podrán pasarse por el Monopol y CICCA y disfrutar de pelis difíciles de ver de otra manera. Si quieren saber qué se va a poner pueden visitar nuestra página web www.vertigocine.com
Por cierto, el cartel lo hizo un amigo mío, ¿a qué está bonito?

La Heredera

29 de junio de 2006

Últimamente no tengo oportunidad de ver demasiado cine. Y cuanto menos cine veo más nostalgia siento por aquellas épocas en que a menudo me colaba en maravillosas historias ajenas. El otro día, mientras "nostalgiaba" me sorprendí a mi misma recordándome que quizás fue ella la que plantó la semillita de mi gusto por el séptimo arte. Recuerdo con un cariño inmenso todas aquellos viernes y sábados por la noche, cuando las tres nos entregábamos felices al ritual de repartirnos los asientos, apagar la luz y dejar que nos contaran una dulce historia en blanco y negro. Casi siempre eran historias de amor. Por aquel entonces mi generación era ingenua y cándida (y yo el doble que el resto) y amor y romanticismo entendido en el más tierno sentido de la palabra eran sinónimos.



Quizás por todo esto me acuerdo especialmente de "La Heredera". Esta película me impactó mucho. Recuerdo que me encantó, al mismo tiempo me sorprendió y con el paso del tiempo he descubierto que probablemente lanzó contra aquella inonencia dos nuevos inquietantes conceptos hasta entonces inimaginables para mí: traición y venganza.

No he vuelto a ver la película. He de reconocer que en estos casos siempre temo al redescubrimiento, porque nunca sé cómo resultará y el miedo a la decepción es demasiado grande. Necesito mantener mis mitos intactos. Es una gran película, seguro que no me parecería lo contrario ahora, de hecho creo que es de las mejores de William Wyler, pero supongo que esa sensación de descubrimiento no se volvería a repetir.

Algún día, cuando un viernes por la noche me siente en el salón con mi niña a ver películas en blanco y negro, seguro que veremos "La Heredera".

El Último

3 de mayo de 2006

De Friederich Wilhem Murnau, 1924.


O cómo enfrentarse al espejo y descubrir las consecuencias de un sistema miserable del que al mismo tiempo no se quiere escapar, porque en él hemos basado lo que somos.

O cómo entonces elegimos fingir, y sufrir nuestra deshonrosa realidad cada vez ante el espejo, a cambio de ver en los rostros ajenos la mirada engañada con la que desearíamos poder admirarnos a nosotros mismos.

Increíblemente actual y absolutamente imprescindible.

Te convencerá.

Y para después de verla: Miradas de Cine

FdC II: Tren de Sombras

14 de abril de 2006

Durante algunos años tuve la constumbre de guardar todas las entradas de cine, y en el reverso anotaba la fecha, el nombre de la película y con quién había ido a verla.


Casi ocho años separan a estas dos entradas.

Este año en el festival de cine pusieron "Tren de Sombras", de José Luis Guerín, 1996. Creo que puedo atreverme a afirmar que es una de mis películas favoritas. Desde mi punto de vista logró hacer auténtica poesía con el cine.

José Luis Guerín vino al festival. Días antes de que tuviera que presentar su película antes de la proyección a la que yo asistí ya podía vérsele disfrutando del festival como un espectador más. Con una mezcla de despiste y ensimismamiento se paseaba por el cine y sus alrededores. Quizás el día que lo vi con una bolsa de Adolfo Domínguez perdió algo de ese aire bohemio, pero bueno, es algo puramente anecdótico que no viene al caso.

La cuestión es que yo tenía ganas de hablarle, de decirle que me encantaba Tren de Sombras, y que estaba emocionada de volver a verla ocho años después. Pero mi timidez me frenaba siempre, y no era capaz de abordarlo, siempre pensaba que habría mejor ocasión: "mañana", me repetía a mi misma. Una noche en mi casa tomé la determinación de hacerlo. Además decidí que llevaría mis dos entradas y que le pediría que me las firmase, pues por alguna razón me hacía ilusión, y era una forma de empezar la conversación... Metí mis dos entradas en la cartera y me dirigí un día más hacia el festival. Esta vez con la firmeza y la determinación de quien tiene una importante misión que cumplir.

... ya no pude encontrarlo. Supongo que ese mismo día se habría marchado. El caso es que no volví a verlo. Me parecía inexplicable, cómo no se quedó hasta la clausura... qué hacía yo ahora con mi determinación y mi descarado atrevimiento... Ahora tengo mis dos entradas guardadas en la cartera... por si algún día me vuelvo a encontrar con José Luis Guerín.

De su paso por el festival de momento tengo que quedarme con su intervención en el acto de presentación de la película.

Además de explicar como "inventó" la película manifestó su disconformidad con que la hubieran incluido en la sección "no ficción":

"Es una película impar, a mí las películas pares me salen documentales y las películas impares me salen de ficción. Puesto que esta es una película impar... es claramente de ficción".

Maravillosa ficción.


FdC I: M, el vampiro de Dusseldorf

13 de abril de 2006

Realmente la sección oficial del festival no suele ser en la que más interés concentro. Sin embargo, en el resto de secciones siempre encuentro alguna joya imprescindible para mí.


"Espera sólo un ratito,
de negro el monstruo vendrá

sólo con su cuchillito,
a ti te rebanará"

Así empieza uno de mis grandes descubrimientos de este año: "M, el vampiro de Dusseldorf", de Fritz Lang, 1931. No la había visto y está en DVD una edición de coleccionista (la versión restaurada y casi completa, siguen inéditos unos minutos). Va directa a mi lista de próximas nuevas adquisiciones. Si no la han visto, no se la pierdan.

Además, les dejo aquí la famosa melodía en la que se basa el silbido del terrible Hans Beckert (Peter Lorre).


Mi festival

El Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria no es el mejor festival del mundo... ni de los mejores. Supongo que se puede considerar un festival joven (7 ediciones) pero también supongo que su calidad, su notoriedad, su importancia y relevancia dentro del mundo del cine dependerán mucho de la profesionalidad, el empeño, la sagacidad y la capacidad de innovación y personalidad que sus responsables y organizadores sean capaces de otorgarle.

En cualquier caso es el único festival de cine que yo he vivido, que conozco y que tengo la oportunidad de asistir y disfrutar. Y es el festival de cine de mi ciudad, así que, aspectos mejorables a un lado, es el festival al que yo quiero y adoro, que no me lo quiten...

Lo que el viento se llevó

14 de enero de 2006


"A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, ¡a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre!"

malas temporadas

7 de noviembre de 2005


Gracias por la visita.
Fue como viajar.

Princesas

18 de septiembre de 2005

Hoy he visto Princesas. A ti te hubiera encantado Princesas. Dicen que existimos porque alguien piensa en nosotros. Y seguro que es verdad, tiene que ser verdad...