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5 de octubre de 2008

La dictadura militar argentina tenía la costumbre de enviar a muchas de sus víctimas al fondo del mar. En abril de 1998, la fábrica de ropas Diesel publicó en la revista Gente un aviso que probaba la resistencia de sus pantalones a todos los lavados. Una fotografía mostraba a ocho jóvenes, encadenados a bloques de cemento en las profundidades del agua, y debajo decía: "No son tus primeros jeans, pero podrían ser los últimos. Al menos dejarás un hermoso cadáver".
Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Eduardo Galeano.

Mi próximo móvil

4 de octubre de 2008

Encontrar un móvil que me guste a un precio barato (entre 0 y 50 €, máximo que pago) es más complicado de lo que parece. Llevo meses dando vueltas. Hoy por fin lo he encontrado. No es 3G ni tiene una i delante pero cumple mis exigencias: ES BONITO. Me deja llamar y enviar mensajes y algunas cosas más que no sé si llegaré a utilizar. Y por 16 €. Hasta a Elena le gusta! Por cierto, es el LG Shine. En diseño, LG sigue conquistándome.

Hoy comienza Ibértigo VI

3 de octubre de 2008

Otra vez Ibértigo. Y cada año mejor. Me da mucha pena que estar en el exilio no me permita participar como antes... Un poco de publicidad para aportar mi granito de arena.

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=109305
http://www.culturadecanarias.com/actividades/ccribertigo08-2/ccribertigo08-2.html

Por verte sonreir

22 de septiembre de 2008

Hace tiempo prometí escribirte una canción,
Como siempre, mal y tarde, la tienes aquí
Sabes bien, como soy, que no suelo mentir
Siempre que lo hice fue por verte sonreír

Llámame, te quiero escuchar
Ya lo ves, no siempre me va bien
Al cantar me duele el corazón
Y enloquezco cada noche
En cada actuación

Fui yo quien dijo no, y ahora en la misma mesa
Se me enfría el café mientras dices que te va bien
Tranquila, ya no volveré a llamar, no me volverás a ver
Esta vez me marcho para no volver

Y ahora cansado de mirar tu foto en la pared
Cansado de creer que todavía estás
He vuelto a recordar las tardes del café,
Las noches locas que siempre acaban bien
Y me he puesto a gritar estrellando el whisky en la pared
Por verte sonreír he vuelto yo a perder
La Fuga

A tu manera

2 de septiembre de 2008

Observas divertido en la distancia los esfuerzos que hago por satisfacer mi vanidad femenina. Luego, cuando sabes que pienso que he fracasado, te acercas y me quieres tal como soy.

Me encanta.

El lobito malo y el lobito bueno

31 de julio de 2008

A propósito del poema que Desconvencida publicaba en su Blog hace ya unos días.

"Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos."
J. A. GOYTISOLO

Gloria Fuertes responde:

Y érase también
un lobito malo,
al que obedecían
todos los vasallos.


El lobito malo
les metió en la guerra,
y no quedó pueblo
ni árbol en la tierra.


No se conocían
y se iban matando,
todo por la culpa
del lobito malo.


Y vino otra vez
un lobito bueno,
al que respetaban
los pocos corderos
-que quedaban-.


Quemaron las armas
y no hubo más guerra.
Lobos y corderos
jugando en la tierra.

Aquilino y la lámpara maravillosa

15 de julio de 2008

Probablemente todos hemos tenido ese tipo de vacaciones: llega el verano y hay que ir a ver a la otra mitad de la familia, que vive en otro punto de la geografía española, normalmente en un pueblo con mayor o menor parecido a Verano Azul.

Ese tipo de vacaciones en mi caso ha pasado por tres fases, no sé si esto también será común.

- Fase 1: cuando eres pequeña. "Qué bien que voy a ver a abuelos, tíos, primas y demás parientes que tienen muchas ganas de verme, me dan regalos y me invitan a sus casas de campo con algo que se asemeja a una piscina en lo que podemos chapotear. Qué bien que voy a jugar con niños nuevos a cosas nuevas, qué bien que mi padre está relajado y tranquilo y pasa mucho rato conmigo y me lleva por ahí a comer gambas rojas".

- Fase 2: cuando eres adolescente. "Qué rollo que voy a ver al abuelo cascarrabias que me queda, tío, primas y demás personas que son mis familiares pero que yo no reconozco como tales porque casi no los veo ni hablo con ellos y me van a preguntar muchas cosas (lo mismo que el año pasado), me van a decir lo alta que estoy y van a contar sus batallas de siempre. Qué rollo que mi madre encima me obliga a poner buena cara y no me apetece salir con mis primas porque llevan una movida muy diferente a la que a mí me gusta y aquí no tengo amigos. Y yo quiero estar con mis amigos del alma, que ellos sí me entienden y qué hago yo sin mi recién estrenado novio... cuánto tuvo que sufrir Julieta... la entiendo, qué dramón de verano".

- Fase 3: cuando eres adulta y consciente (que no siempre coincide). Heme aquí en esta fase, quién me iba a decir. Casi toda la familia ya me importa un bledo porque ya una sabe quién es quién. Pero aquí está él, EL ABUELITO, ese ancianito de 87 años que camina encorvado y ayudado por dos bastones, hace ya años que conoce a la gente por sus zapatos y su percepción del mundo cada vez es más terrenal. Sufre de dolores causados por algunos de sus padecimientos y le tiemblan las manos. Está bastante sordo y cada vez ve más turbio (siempre me dice que estoy guapa). Él trata de no traicionarse a sí mismo y seguir siendo un gran cascarrabias, y claro, yo pienso que cada vez lo tiene más difícil pero en realidad no estoy segura de que sea él el que realmente haya cambiado.

Vine bastante convencida. Y llego a la casa, y me lleva a mi habitación y me señala la mesilla de noche, en la que hay una lámpara colonial con base de mármol y pantalla de cristal esmerilado, y la mitad del cable se encuentra dentro del cajón que está abierto lo justo para presionarlo y que el interruptor quede en el lado más cercano a la cama, para que no se mueva, para que sólo tenga que sacar un poco la mano para encencer y apagar. Es su lámpara de mesa, normalmente la tiene en su habitación. En la cocina tiene otra, porque él necesita siempre tener una lámpara con potente luz cerca para poder hacer las cosas, ya dije que ve turbio... Esta noche él se ha llevado a su habitación la lámpara de la cocina. Mañana por la mañana la volverá a llevar a la cocina. Y así hará cada día mientras yo esté aquí. Le he intentado explicar que yo no necesito esa lámpara, que puedo dar a la luz de la pared sin problema. Él no concibe que alguien no necesite una lámpara de mesita. No he insistido. La lámpara se queda ahí. Y yo estoy a sus pies. Es mi deseo.

Yo vengué a Escarlata O'hara

10 de mayo de 2008

Yo que nunca tuve novio en el instituto
ni besé con aparato
Yo que somatizo
y vuelvo a las andadas
Yo que preciso de miradas
y no entiendo tantas palabras
Yo que soy alérgica a la eritromicina
de la luna tomo vitaminas
Yo que no tengo molécula de hidrógeno
pero encuentro alivio en tu magnesio
Yo que luzco pecas
tú que me las cuentas
Yo que no sé cortar el queso
ni dibujar cenefas para mi aseo
Yo que no tengo secretaria
invado de notas mi estancia
Yo que ayer descubrí a Gloria Fuertes
y hoy juego con Rodari
Yo que tengo los números rojos
el tiempo de oro lo adorno
Yo que libraba dos batallas
mis soldados abandonan hoy las armas
Yo que llamo a filas la cordura
voz plana me alegan en la ficha
Yo que levanto la ceja
tú en la alcoba me arrestas
Yo que a los alisios te imploro
lava de volcanes llevan mi lloro

hasta que respondes que te importo.

En busca de la fecilidad

14 de abril de 2008

Ser "profe", para mí, tiene muchísimas cosas buenas. Entre ellas disfrutar de salidas programadas para los niños que al final disfruto yo creo que hasta más que ellos. El otro día tuve la oportunidad de, en una de ellas, escuchar a una magnífica cuentacuentos que nos encandiló con sus historias. Aquí les dejo una de ellas. Desde luego el directo es insustituible, pero este cuento por sí solo lo vale. Elenita, espero que te guste mi "renovación".

EL HOMBRE QUE TENÍA MALA SUERTE

Narrador: - Érase una vez un hombre que siempre tenía mala suerte. Los años iban pasando y aunque se esforzaba mucho, todo era en vano, seguía teniendo mala suerte.

Pasaron muchos años hasta que empezó a pensar de verdad en su situación. Después de darle muchas vueltas, llegó a la conclusión de que necesitaba ayuda. ¿Y… quién era más indicado para prestársela que Dios?

Así que el hombre decidió ir a ver a Dios para pedirle que le cambiara su mala suerte. Metió todo lo necesario para el viaje en un atillo y se acostó.

A la mañana siguiente se puso en marcha. Caminó, caminó y caminó durante mucho, mucho tiempo. Al cabo de algunos dias, nuestro hombre llegó a la selva y, abriéndose paso entre la maleza, escuchó de repente una voz estridente:

El Lobo: - “¡Oooooooh….oooooooohh!”

Narrador: - Asombrado buscó el origen de esa voz pensando que a lo mejor alguien podía estar necesitando su ayuda. Encontró un lobo y ¡cómo estaba el pobre animalito! Se le podían contar las costillas y el pelo se le caía a mechones; daba lástima verlo.

El Hombre: - ¿Qué te pasa lobo?

El Lobo: - Estoy mal, de un tiempo a esta parte todo me va mal. No tienes más que observar mi aspecto…

El Hombre: - ¡No! no me cuentes nada más porque yo también tengo mala suerte. Por eso voy a ver a Dios, a pedirle que me cambie la suerte.

El Lobo: - Por favor, pídele también un consejo para mí.

El Hombre: - Muy bien, no te preocupes, se lo pediré. Hasta pronto.

Narrador: - Caminó, caminó y caminó, mucho, pero mucho tiempo. Por fin llegó a la sabana. Hacia mucho calor. El sol quemaba y la sabana no parecía tener fin.

El Hombre: - ¡Hay, que no daría yo por un poco de sombra!

Narrador: - Nada más pensarlo vio a lo lejos un maravilloso árbol frondoso que invitaba con su sombra. Pronto llegó y se recostó a descansar apoyándose en el tronco del árbol. Nada más cerrar los ojos oyó una voz.

El Árbol: - ¡Oooooooohh! ¡Ooooooooohh!

Narrador: - El hombre abrió sobresaltado los ojos pero no pudo ver a nadie que estuviera quejándose. Nuevamente se recostó, y…. ¡otra vez escucho aquella voz!

El Árbol: - ¡Oooooooohh! ¡Ooooooooohh!

Narrador: - Así sucedió varias veces sin que averiguara la procedencia de aquellos quejidos. Hasta que por fin se le ocurrió preguntar:

El Hombre: - ¿Eres tú, árbol?

El Árbol: - Sí, yo soy.

El Hombre: - ¿Qué te pasa?

El Árbol: - ¡No lo sé!, de un tiempo a esta parte todo me va mal. ¿No ves mis ramas torcidas y mis hojas marchitas?

El Hombre: - ¡No sigas! Ya sé de qué me estás hablando. Yo también tengo mala suerte; por eso voy a pedirle a Dios que me la cambie.

El Árbol: - Por favor, pídele también un consejo para mí.

El Hombre: - Lo haré.

Narrador: - Y con esa promesa se marchó. Caminó, caminó y caminó, mucho, mucho tiempo.

El hombre empezó a adentrase en unos cerros que había más allá de la sabana. Un día, desde lo alto de una colina, avistó un maravilloso valle. Parecía un paraíso: estaba lleno de árboles, flores, prados, un riachuelo, pájaros,…Era una maravilla de lugar.

Bajando al valle descubrió, en medio de aquel precioso paisaje, una casa muy acogedora. Se acercó y vio que en la terraza, delante de la casa, estaba una mujer muy hermosa que parecía esperarle.

La Mujer: - Ven, viajero, ven a descansar.

Narrador: - El hombre aceptó de buen grado. Pasaron una velada muy especial. Tomaron una comida sabrosa y se contaron muchas cosas.

El Hombre: - Te veo triste.

La Mujer: - Sí, es verdad, desde hace algún tiempo no me siento bien. Vivo en este lugar maravilloso y, sin embargo, noto que me falta algo.

El Hombre: - ¡No sigas! Conozco la sensación, por eso voy a ver a Dios para que me cambie la suerte.

La Mujer: - Pues dile que te dé un consejo para mí.

Narrador: - A la Mañana siguiente el hombre emprendió de nuevo su viaje. Caminó, caminó y caminó, mucho, mucho tiempo. Al cabo de muchos días nuestro hombre llegó al Fin del Mundo. Se asomó. Miró hacia abajo, a la derecha, a la izquierda y hacia arriba, pero no pudo ver nada. Sólo había estrellas. De repente se formó una nube enfrente de él que fue tomando la forma de la cara de un hombre.

El Hombre: - ¿Eres Dios?

Dios: - Sí, yo soy.

El Hombre: - Las cosas me van mal y he venido para pedirte que cambies mi suerte.

Dios: - Muy bien. Estoy de acuerdo. Sólo hay una condición: tienes que estar muy atento y buscar tu buena suerte.

Narrador: - El Hombre que estaba muy contento, se despidió de Dios. Quería llegar rápidamente a su casa para ver si su suerte había cambiado realmente. Corrió y corrió y corrió durante mucho tiempo, hasta que llegó al valle. Estaba pasando de largo, frente a la casa, cuando la mujer lo vió y lo llamó.

La Mujer: - ¡Eh! ¡Ven aquí! Cuéntame lo que ha pasado.

El Hombre: - He visto a Dios y me ha prometido que me va a cambiar la suerte. Sólo me pidió que estuviera atento. Ahora tengo que irme, he de buscarla.

La Mujer: - ¿Y no te ha dado un consejo para mí?

El Hombre: - Me dijo que lo que te faltaba era un hombre, un compañero que compartiera la vida contigo aquí en este valle.

Narrador: - Con estas palabras a la mujer se le iluminó la cara y exclamó:

La Mujer: - ¡Sí! ¡Sí! eso es. Oye, y ¿quieres ser tú ese hombre?

El Hombre: - Me gustaría mucho pero no puedo. Tengo que seguir mi camino y buscar mi buena suerte. Adiós, me voy corriendo.

Narrador: - Corrió y corrió y corrió durante mucho tiempo. Después de varios días llegó nuevamente a la sabana y pasaba corriendo al lado del árbol, cuando este le paró y le interrogó.

El Árbol: - ¿Qué ha pasado buen hombre?

Narrador: - Nuevamente el hombre relató su historia y nada más terminarla quiso salir corriendo; pero el árbol le preguntó:

El Árbol: - ¿Y para mí, Dios no te dio ningún consejo?

El Hombre: - A ver… a ver si recuerdo… ¡ah! sí, me dijo que debajo de tus raíces había un enorme tesoro que te impide crecer. Lo único que tienes que hacer es sacar el tesoro; y todo te irá bien de nuevo.

Narrador: - Después de oír al árbol, el hombre quiso salir corriendo. Pero nuevamente el árbol lo paró.

El Árbol: - Mira yo no puedo sacar ese tesoro. Si tú lo quieres hacer por mí, te lo podrás llevar y así ser muy rico. A mí no me sirve y únicamente quiero que mis raíces crezcan bien de nuevo.

El Hombre: - Me encantaría ayudarte, pero tengo que seguir mi camino y buscar mi buena suerte. Lo siento, adiós.

Narrador: - El hombre corriendo de nuevo se alejó. Corrió y corrió y corrió durante mucho tiempo. Llegó a la selva y no pasó mucho tiempo cuando de nuevo oyó aquellos temibles quejidos del lobo. Quiso pasar de largo, pero el lobo le llamó. El hombre le contó de nuevo su historia. El lobo le preguntó:

El Lobo: - ¿Y para mí…., para mí no te dio Dios también un consejo?.

El Hombre: - A ver….a ver si me acuerdo…¡Ah! sí, me dijo que para ponerte de nuevo fuerte sólo tenías que hacer una cosa: comerte a la criatura más estúpida de la tierra, entonces te irá todo bien.

Para mis niños el cuento acabó aquí. Porque la cuentacuentos quiso darle la oportunidad al hombre de que se diera cuenta de su suerte. Y también les hizo prometer a ellos que lo harían en su vida. Siempre.

Narrador: - El lobo se levantó con sus últimas fuerzas y se abalanzó sobre nuestro hombre y… ¡Lo devoró!

Orgullo y contrastes

24 de febrero de 2008

Frente a la ignorancia y la falta de educación y de clase que encuentro casi cada día entre personas con estudios, personas con dinero y personas con exceso de vanidad me tropiezo en mi humilde casa con esto:
Bandeja de entrada del móvil de mi padre
Desde tiempos remotos se tiene por verdadero: no existe la zorra verde ni el conejo culebrero, nunca encontrarás un cruce de avutarda con jilguero ni un hijoputa más grande que el gilipollas de ZAPATERO. Si quieres que ESPAÑA sea una provincia CATALANA bórrame y vota a Z-ETA-P... pero si te importa nuestro PAÍS pásalo a 5 amigos. No rompas la cadena hazlo por ESPAÑA y a ver si mandamos a este JUDAS a tomar por culo. ¡VIVA ESPAÑA!
Bandeja de salida del móvil de mi padre
Recibido mensaje. Me alegro coincidir contigo en lo último ¡Viva España! Por lo tanto me niego decirle hijo puta a Rajoy. Un abrazo y cuídate.

Fidel Castro

19 de febrero de 2008

Creo que pocas dimisiones harán correr tantos ríos de tinta. Personalmente siempre pensé que un día me despertaría con su muerte, pero nunca con su dimisión. Desde luego nadie es eterno, pero hay apegos que las miradas externas tendemos a mimetizar con las personas que los sufren y nos cuesta disociarlos. El poder y Fidel Castro se separan. Fidel se despide. Sé que muchos pensaran que el poder (¿"influencia" dirían algunos?) que ha ejercido hace tiempo que lo trascendió. Ya veremos. En cualquier caso, ante la figura de Fidel me rodea mucha gente que manifiesta extraños sentimientos entremezclados de filias y fobias.

Mi percepción de Fidel la resume bastante bien un poeta disidente cubano, Raúl Rivero, cuando dice:

"Es muy fácil ser austero con el hambre ajena".

Palabras para la vida

1 de enero de 2008

Estas fiestas un duende me ha traído una bonita degustación poética. Entre algunas de esas palabras para la vida se encontraban estas:

Mi partido es la paz.
Yo soy su líder.
No pido votos,
Pido botas para los descalzos
-que todavía hay muchos-.
Gloria Fuertes

No todo el mundo regala colonias y calcetines. Se agradece.

Feliz 2008.

Liberación

10 de noviembre de 2007

Normalización

28 de septiembre de 2007

Ya tengo casa. Ya tengo clase. Ya tengo internet y ya tengo niños.

Y hoy mis encantadores alumnos Julián y Marta me han ayudado a instalar internet en el aula y a buscar páginas interesantes para ellos. Y de una de ellas hemos sacado una bonita lectura que les dejo por aquí.

EL GIGANTE EGOÍSTA

Los niños, cuando salían de la escuela en primavera, acostumbraban a jugar en el jardín del Gigante.

Un día, el Gigante, que era muy egoísta, tomó la decisión de prohibir a los niños jugar en su jardín. Pero cuando volvió de nuevo la primavera, toda la comarca se pobló de pájaros y flores, excepto el jardín del Gigante. La Nieve y la Escarcha se quedaron en el jardín para siempre.

Así siempre fue allí invierno. Pero un día el Gigante se arrepintió de haber sido tan egoísta.

Una mañana, estaba todavía el Gigante en la cama, cuando oyó cantar a un jilguero. Los niños habían entrado en el jardín por un agujero, y con ellos volvió la primavera.

Los árboles se habían cubierto de hojas, los pájaros volaban piando alegremente, las flores se asomaban entre la hierba verde.

Y el Gigante se sentía feliz en el jardín jugando con los niños.

Oscar Wilde

Vuelco vital

8 de septiembre de 2007

Se cristalizó. El futuro siempre lo hace. Es cierto que nunca imaginé que fuera de esta manera, pero ahora estoy contenta. A veces miro hacia atrás y descubro lo lentos que pueden llegar a ser mis procesos vitales. Una vez más mi ella tenía razón y "las cosas siempre llegan cuando menos te lo esperas".

Y en este caso también "como menos te lo esperas". La cristalización implica cambios: temía las oposiciones, pero las superé. Renegaba de las islas menores, y ahora espero el abrazo del volcán.

No soy funcionaria ni me quedo en mi gran urbe. Soy sustituta y me voy a un pequeño pueblo desconocido... Pero estoy contenta.

A ver si con el cambio también le doy un vuelco al Blog...

Partida

23 de julio de 2007

Estaba claro que ya no sería yo quien le acompañaría a recoger el Nobel. No necesitaba una explicación, pero hubiera agradecido una despedida.

Llegada

14 de marzo de 2007

Ayer llegó a este mundo el pequeño Carlos. Tan diminuto y ya ha hecho feliz a tanta gente... Es un muñequito precioso.

No puedo escribir mucho más. Estoy agotada y sigo impresionada. Sólo quería dejar constancia de su llegada.

Desde Nóbile

1 de marzo de 2007

Ya estamos en marzo. Cómo pasa el tiempo. Me siguen pudiendo las intenciones. Pensaba acogerme a la socorrida enmienda del relativismo temporal pero me parece un tópico demasiado típico que en este caso no justifica nada. Sin embargo, para ser franca, he de decir que el sentimiento se parece más al sufrimiento de los pobres burgueses que quedan atrapados en la mansión Nóbile. Sólo que en este caso no son fuerzas extrañas las que me impiden acercarme a este rincón, son cuestiones muy concretas que están debidamente identificadas y reseñadas, que no controladas. Pero en fin, siempre he podido dominar la ocupación, pero la presión sigue siendo mi asignatura pendiente.
Sirva esta liberación sigilosa como preámbulo de la catarsis que me espera. Al fin y al cabo se avecinan importantes novedades. No nos saltemos capítulos.

Capítulo I
La próxima vez que pase por aquí tendré nueva capa, de las que quedan muy por encima de las otras. De las que pesan y a la vez liberan. De las que refrescan. De las que remueven el núcleo y ablandan la corteza. Nunca marzo estuvo tan lejos al principio y luego fue tan repentino. Nunca un perfil fue tan armonioso. Nunca la realidad se acercó tanto a nuestros juegos infantiles.

Esta vez no me lo contarás mientras corres conmigo hacia la escuela, no te veré la cara pero al escucharte abriré la boca más que nunca, mi corazón se acelerará más que nunca y mis lágrimas celebrarán la emoción más que nunca.

Porque Carlitos está a punto de venir a hacerte tan feliz...
Y Carlitos está a punto de venir a hacerme madrina... voy a ser madrina... voy a recibir el mejor regalo que me han hecho hasta ahora... Qué poco queda... Qué ganas tengo...

Feliz 2007

2 de enero de 2007

Volveré pronto. Feliz año a todos.

La pareja imposible

15 de diciembre de 2006

Vaya por delante una confesión: me declaro culpable de adicción a las películas de infidelidades. Me libro del procesamiento porque no hay Garzones en el país fantasía. Pero una vez puesto un pie en tierra de lo que pueden acusarme es de ingenuidad aguda. Puede que alegue enajenación mental pero ese es mi pecado terrenal, por eso pueden juzgarme y endurecer la condena por agravantes: premeditación y ensañamiento.

Les pongo en antecedentes. Lejos de elegir vivir una vida tranquila y apacible, regida por el trinomio protector familia-trabajo-amigos, yo desarrollé un interés por ir más allá en el conocimiento de la naturaleza humana. Quise salir de la burbuja para respirar un aire que sabía que encontraría más contaminado y viciado pero también más auténtico. No quería filtros en mi camino y comencé a andar sin mascarilla.

Mi gran él siempre me advirtió: "ese no es mundo para ti, no tienes el estómago que se requiere, tus jugos gástricos no dejarán de segregar principios y te saldrá una úlcera con carácter de crisis existencial sin retorno". Yo siempre me defendí: "adoptaré mi forma estoica, me han enseñado a aceptar los mundos subterráneos que se sumergen en las sustancias grises pero creo en el triunfo de la virtud humana".

En el complicado mundo de la ambición y los intereses proliferan especímenes que inundan con sus miserias la marea de la civilización, pero hasta ahora siempre encontré en el horizonte islotes que quedaban a flote, a los que nadar, a los que aferrarse con el convencimiento de que ellos no se hundirían y sobre los que se construirían nuevas urbes no infectadas.

Ja.

Ayer, a mis veinte finales, después de haber sufrido en el trayecto la sed y el agotamiento de las traiciones, de las decepciones, las hipocresías y las pirañas cebadas con títulos académicos que elevan soberbias y arrancan corazones llegué esperanzada a uno de esos islotes. Cuando arribé a la orilla me puse en pie y entonces se me desprendió la venda de los ojos. Había llegado a la isla donde habita la erótica del poder y los inexcrutables caminos de la pitopausia están plagados de perfúmenes caros, reservados de restaurantes, frías habitaciones de hotel, inexistentes reuniones de trabajo nocturnas, niñas pijas universitarias, saludos esquivados y cabezas agachadas. En esa isla no encontraría mi salvación, estaba habitada por parejas imposibles, parejas condenadas a la invisibilidad pero que no podían disimular que el hedor a mezquindad y decadencia que lo embriagaba todo provenía de ellas... Recogí la venda avergonzada de mis pies y me tapé con ella la nariz. Di media vuelta y me volví a adentrar en la marea, esta vez sin rumbo.

Allí encontré a mi amiga, también de vuela de la desilusión, que mientras nada conmigo me pregunta consternada: "¿qué nos queda?".

¿Qué les quedó a Fidel Castro y el Che Guevara, a Bob Dylan y Joan Baez, a Felipe González y Alfonso Guerra?

A nosotras, con ellos y los cincuenta esperándonos para escribirnos a fuego el epílogo, puede que sólo nos quede el consuelo de la dieta de los lunes y la promesa de que como mucho se comprarán un BMW.

Y quizás el problema sea que nosotras, en lo que a ellos se refiere, no creemos en integridades gobernadas en división de poderes que destruyen coherencias, con los espejismos de mitos que nos fabricamos puede que sólo nos quede destruirlos a todos antes de que al acercarnos nos sigan abofeteando.