El niño pequeño

29 de septiembre de 2005

Una leonita sabia llamada Ana me contó un día este cuento…

Había una vez un niño que comenzó a ir a la escuela. Él era bastante pequeño y la escuela muy grande. Cuando el niño descubrió que podía entrar en el aula desde la puerta que daba al exterior estuvo feliz, y la escuela ya no le pareció tan grande.

Una mañana, la maestra dijo:

- Hoy vamos a hacer un dibujo.

Le gustaba dibujar y podía hacer de todo: vacas, trenes, pollos, tigres, leones, barcos. Sacó entonces su caja de lápices y empezó a dibujar, pero la maestra dijo:

- ¡Esperen, aún no es tiempo de empezar!. Aún no he dicho lo que vamos a dibujar. Hoy vamos a dibujar flores.

- ¡Qué bien! - pensó el niño.

Le gustaba hacer flores y empezó a dibujar flores muy bellas con sus lápices violetas, naranjas y azules. Pero la maestra dijo:

- ¡Yo les enseñaré cómo, esperen un momento!

Y tomando una tiza, pintó una flor roja con un tallo verde. Ahora – dijo la maestra – pueden comenzar.
El niño miró la flor que había hecho la maestra y la comparó con las que él había pintado. Le gustaban más las suyas, pero no lo dijo. Volteó la hoja y dibujó una flor roja con un tallo verde, tal como la maestra lo indicara.

Otro día, la maestra dijo:

- Hoy vamos a modelar con plastilina.

- ¡Qué bien! - Pensó el pequeño.

Le gustaba la plastilina y podía hacer muchas cosas con ella: víboras, hombres de nieve, ratones, carros, camiones; y comenzó a estirar y a amasar su bola de plastilina. Pero la maestra dijo:

- ¡Esperen, aún no es tiempo de comenzar!. Ahora – dijo la maestra – vamos a hacer un plato.


- ¡Qué bien! - Pensó el pequeño.

Le gustaba modelar platos y comenzó a hacerlos de todas formas y tamaños. Entonces la maestra dijo:

- ¡Esperen, yo les enseñaré cómo! – Y les mostró cómo hacer un plato hondo. –Ahora ya pueden empezar.

El pequeño miró el plato que había hecho la maestra, y luego los que él había modelado. Le gustaban más los suyos, pero no lo dijo. Sólo modeló otra vez la plastilina e hizo un plato hondo, como la maestra indicara.
Muy pronto el pequeño aprendió a esperar que le dijeran qué y cómo debía trabajar, y a hacer las cosas iguales a las de la maestra. No volvió a hacer nada él sólo.
Pasó el tiempo, y sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra ciudad, donde el pequeño tuvo que ir a otra escuela. Esta escuela era más grande y no había puertas al exterior a su salón. El primer día de clase, la maestra dijo:

- Hoy vamos a hacer un dibujo.

- ¡Qué bien! – pensó el pequeño, y esperó a que la maestra dijera lo que había que hacer; pero ella no dijo nada. Sólo caminaba por el aula, mirando lo que hacían los niños. Cuando llegó a su lado, le dijo:

- ¿No quieres hacer un dibujo?

- Sí – contestó el pequeño –. Pero: ¿qué hay que hacer?

- Puedes hacer lo que tú quieras – dijo la maestra.

- ¿Con cualquier color? – preguntó el niño.

- ¡Con cualquier color! – respondió la maestra. Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, ¿cómo sabría yo lo que hizo cada cuál?

El niño no contestó nada, y bajando la cabeza dibujó una flor roja con un tallo verde.

Arturo y Clementina

21 de septiembre de 2005

Arturo y Clementina son dos tortugas jóvenes y enamoradas. Clementina tiene muchos proyectos para su futura vida en común: viajarán por todas partes e incluso cumplirá su sueño de visitar Venecia. Pero los planes de Arturo son muy diferentes. Arturo ha decidido que él pescará para los dos mientras Clementina descansa. Clementina se aburre e intenta iniciar una serie de actividades: aprender a tocar la flauta, pintar... pero Arturo la desanima una y otra vez y para contentarla le compra regalos sin parar. Clementina carga cada regalo de Arturo sobre su concha. Llega un momento en que son tantas las cosas que lleva a cuestas que apenas puede moverse. Clementina se siente cada vez más desgraciada hasta que un buen día decide salir de su caparazón y darse una vuelta. Al principio sus paseos son cortos, pues no quiere que Arturo sospeche, pero poco a poco se van alargando. Un día Clementina no regresa. Al darse cuenta Arturo se enfada mucho y piensa que Clementina es una desagradecida. Arturo nunca llegará a entender la razón de la partida de Clementina.

Princesas

18 de septiembre de 2005

Hoy he visto Princesas. A ti te hubiera encantado Princesas. Dicen que existimos porque alguien piensa en nosotros. Y seguro que es verdad, tiene que ser verdad...

Dolor de amistad rota

17 de septiembre de 2005

Aforismo de PseudoHeráclito: "un mismo peinado no puede estar dos veces en el mismo hombre".

Pero a mi me gusta tu nuevo corte, me recuerda cuando nos conocimos...

Última esperanza

15 de septiembre de 2005

Este es para Antoine, que me descubrió a Maitena un bonito día en aquel “lo nuestro”.

Y como siempre dice ella (mi ella): “lo prometido es deuda”… Pero dejen que me quite poquito a poco…


Existencialismo

11 de septiembre de 2005

Solos, al final es sólo eso… estamos tan y completamente solos… Los independientes, los dependientes, los sociables, los solitarios… todos, estamos tan tristemente solos…

Y a sabiendas de esta inevitable, amenazante y anunciada soledad, que seguro me abrazará algún día o este mismo, no quiero sentirla mientras tanto…

¿A quién le grito ya? ¿A quién me abrazo en auxilio? ¿A quién me descubro? Y al mismo tiempo salvaguardo mi marca, y al mismo tiempo mantengo intacto mi orgullo, mi única fuerza para no caer... ¿Quién está dispuesto, en este mundo, en este conjunto de intereses tan individuales? ¿Quién podría llegar, sin llamada previa, quien podría utilizar su fuerza para saberlo, para estar dispuesto, para convencerme, para lograrlo, para liberarme de esta sensación que me atrapó y no me quiere soltar ya?

¿Qué tipo de héroe, o antihéroe se dedicaría a algo así? ¿Existe, está? ¿De qué si no me quieren salvar? ¿Qué me quieren dar? Yo sólo necesito que me liberen de la sensación de la última, inevitable, amenazante soledad…

¿Cómo llegaste a instalarte en mí? ¿Cómo me apartas de lo que más quiero? Yo que quiero huir de ti, soledad, y eres tú, la que consigues apartarme de todo, y tenerme sólo para ti.

Aislada, perdida, sin fuerzas, a oscuras, ¿cómo encuentro el camino, cómo sé dónde está la salida?, para volver a todo lo demás, para encontrar lo que de verdad amo y anhelo, lo que recuerdo, lo que sé que existe y en algún lugar se encuentra, esperándome… Y si tanto me pertenece de verdad, si sin mí no puede ser, si todo eso es eso conmigo y no lo es sin mí… por qué no viene a buscarme, por qué no me encuentra, por qué no me enseña el camino, por qué no me entiende…

Y si nunca llega, y si me abandona finalmente, para siempre, si se olvida de mi, si ya no importo, si todos somos prescindibles, qué será de mí. Envuelta en la soledad para siempre, insoportable, consumida, enloquecida, rendida de buscar, resignada. O fuera, herida, agotada de tanta lucha para lograrlo, con miles de corazas alrededor que tuve que construirme, despojada ya de toda necesidad de encontrar algo fuera para no desfallecer, fuerte para siempre, fría, impasible, dura e insensible… para qué entonces…


Nota de la autora: prometo que en el próximo pongo un chiste. Es lo que hacen las noches de conversación, las crisis de fe, las preguntas sin respuestas…

EGOlpes (by Freud)

8 de septiembre de 2005

1. Demostración de Copérnico de que el ser humano no era el centro del universo.

2. Demostración de Darwin de que el ser humano era un animal que, como los demás, formaba parte de la naturaleza.

3. Demostración de que el yo humano no es el amo y señor de su propia casa: psicoanálisis.

FIGURA 7.4.

6 de septiembre de 2005

Este es para Víctor, que le gusta pensar.



Este ambiguo dibujo apareció por primera vez como una postal a principios del siglo XIX, y su título era "Mi esposa y mi suegra".

CAPÍTULO 7 De jarrones y perfiles

2 de septiembre de 2005

En la página 238 el autor tuvo el detalle de colocar una foto con un breve texto que tenía el claro objetivo de lograr despejar "mi mente" durante medio minuto de tan concienzudo y profundo estudio de mente, alma, metafísica, teología, ciencia, naturaleza, ... y ... y ... (es que la materia es muy extensa y densa: no, la de mi cerebro no, la del libro digo).


FIGURA 7.3. El jarrón-perfil. El jarrón que aparece en la imagen es un jarrón auténticamente diseñado para celebrar el XXV aniversario de boda de la reina Isabel II de Inglaterra (derecha) y su esposo, el príncipe Felipe de Edimburgo (izquierda).

Palabra de Mafalda

26 de agosto de 2005

(Pincha en la imagen para ampliar)

Silencio

24 de agosto de 2005

Estábamos mi amigo Mario y yo arreglando el mundo... bueno, el país, vaaale... vamos a dejarlo en la Comunidad Autónoma, cuando empezamos a debatir acerca del talante y las maneras de las personas que hacen o pretenden hacer política. Llegamos a la evidente conclusión de que hay mucha gente (y en política muchísima) que cree saber de todo, que le encanta hablar para escucharse a si misma y que no pone la más mínima atención en lo que dice el otro. Si esas personas siguen este método de conversación durante mucho tiempo las posibilidades de que aprendan de los demás y se enriquezcan y así puedan a su vez aportar algo disminuyen considerablemente y las posibilidades de que se conviertan en "fantasmillas charlatanes" aumentan hasta el infinito.

Mi amigo me citó una gran frase de Manuel Azaña:

"Si cada español hablara solamente de lo que entiende, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio".

Y bueno, les dejo por ahora, que voy a proseguir con mi silencio.

Estrellas fugaces

16 de agosto de 2005

Son a veces olores, melodías, imágenes o frases las que nos hacen recordar olvidadas sensaciones, apartados recuerdos. Vivimos, y vamos pasando páginas, acabando capítulos, cerrando libros y guardándolos en las viejas estanterías de la memoria oculta. Hasta que un día algo o alguien, sin previo aviso, decide echar un vistazo al material de segunda mano. Y de repente te encuentras revisando aquello que, al haberse vuelto añejo, sabe diferente, más dulce quizás, pero que conserva la esencia inconfundible de lo que un día significó todo nuestro universo.

Tras tres estrellas fugaces y un agradable viaje por carretera de confidencias confesadas al son de finas ironías, sobre mi cama-niña encontré lo que guardé de aquella primera búsqueda.

Hoy el sabor de este vino añejo me resulta más suave y la textura es más translúcida. Hoy aquella huida fue un encuentro, un descubrimiento. El trabajo duro, las decisiones duras, la dignidad, la convivencia, las ciudades hechas para mí, el chocolate, el té, el frío clima, el frío carácter, los contrastes, las traiciones, la fortaleza, los retos, los trenes, los metros, las noches cortas pero intensas...

... las cartas, las cartas, las cartas... todas esas cartas manuscritas por trazos amigos que despertaban mis nuevos días con mi conocido mundo.

Yo, que deseo crecer con tanta fuerza como apego tengo a mis guiños cotidianos, tengo que admitir que ha llegado el día de reogarnizar mis estanterías, tengo que mudar hasta los libros que más polvo tienen.

Y hoy, esas cartas en mi cama-niña son una mano que nunca me soltó la primera vez que aprendí a andar un poco más sola.

Hoy, a todos los que me tendieron esa mano quiero agradecer cada una de las palabras que me dedicaron aquellos días.

Sobre todo al eterno poeta que me recitaba la arena, el mar y las noches de mis amores.

GRACIAS.

Sonaba Bob

8 de agosto de 2005

BALLAD OF A THIN MAN

Caminas por la habitación
con tu lápiz en la mano,
ves a alguien desnudo
y tú, dices, "¿Quién ese hombre?"
Intentas entenderlo
pero no lo consigues;
esto es precisamente lo que dirás
cuando llegues a casa.

Porque algo está ocurriendo aquí,
pero no sabes lo que es, no es así, Mr. Jones?

Levantas la cabeza
y preguntas, "Está eso dónde está"?
y alguien te señala
y dice, "Es suyo"
y tú dices, "¿Qué es mío"?
y algún otro dice, "¿Dónde está el qué?"
y tú dices, "Oh, Dios mío,
¿estoy aquí totalmente solo?"

Pero algo está ocurriendo,
y no sabes lo que es, no es así, Mr. Jones?

Entregas tu entrada
y vas a ver al payaso,
que inmediatamente se dirige a ti
cuando te oye hablar
y dice, "¿Qué se siente al
ser como un aborto?"
Y dices, "Imposible"
mientras te tiende un hueso.

Y algo está ocurriendo aquí,
pero no sabes lo que es, no es así, Mr. Jones?

Tienes muchos contactos
entre los chatarreros
que te consiguen datos
cuando alguien ataca tu imaginación
pero nadie te tiene ningún respeto
de cualquier manera ellos esperan de ti
que a todos les des un cheque
para organizaciones de caridad que desgravan impuestos.

Has estado con catedráticos
y a todos ellos les gustaban tus ideas,
con grandes abogados has
discutido sobre leprosos y criminales,
te has empollado todos
los libros de F. Scott Fitzgerald,
eres muy buen lector,
es cosa sabida.

Pero algo está ocurriendo aquí,
y no sabes lo que es, no es así, Mr. Jones?

El tragador de sables
viene hacia ti y luego se arrodilla
se santigua
y chasquea sus altos tacones,
y sin previo aviso
te pregunta cómo sientan,
y dice, "Aquí está de vuelta tu garganta
gracias por el préstamo".

Y sabes que algo está ocurriendo,
pero no sabes lo que es, no es así, Mr. Jones?

Ahora ves al enano de un ojo
gritando la palabra "AHORA"
y dices, "¿Por qué razón?"
y dice, "¿Cómo?"
y dices, "¿Qué significa esto?"
y te vuelve a gritar, "Eres una vaca.
Dame leche
o vete a casa."

Y sabes que algo está ocurriendo,
pero no sabes lo que es, no es así, Mr. Jones?

Caminas por la habitación
como un camello y luego frunces el ceño,
pones tus ojos en los bolsillos
y la nariz en el suelo.
Debería haber una ley
en contra de que rondes por ahí,
deberías estar hecho
para llevar auriculares.

Porque algo esta ocurriendo,
y no sabes lo que es, no es así, Mr. Jones?

Canarios en guirilandia

4 de agosto de 2005

Me fui de fin de semana al Sur: definamos Sur (de Gran Canaria)= Guirilandia

Sí, hemos conseguido coger un trocito precioso de nuestra isla y convertirlo en un parque temático: Guirilandia. Me explico:

A través de una agencia contratamos un fin de semana en unos apartamentos. Pensión completa (primer error). Con jacuzzi (segundo error).

Pensión completa: odio ese régimen de alojamiento, porque siempre que lo contratamos sale muy mal. O la comida es una mierda, o los horarios son una mierda. En este caso confluyeron las dos mierdas. En la agencia nos dijeron que la cena era hasta las 22: mentira, era hasta las 20.30. ¿Qué español cena antes de las 20.30 h? Ninguno. Yo a las 20.30 acabo de terminar de hacer la digestión de la comida y me estoy empezando a espabilar. Pero los guiris sí. Nosotros pagamos, igual o más que ellos, pero los horarios son los de ellos. Porque estamos en guirilandia. Si vienes de la otra parte de Europa nada cambia en tu vida y tus costumbres (pero le siguen llamando turismo), pero si vienes de 30 Km más allá, todo es diferente y te tienes que adaptar. Es el riesgo de cruzar fronteras. Como él es diabético la opción de adaptarnos al nuevo horario no se contemplaba, porque los páncreas tienen esas cosas, no saben de culturas. Así que le tocó adaptarse al bolsillo (como siempre) y nos fuimos a cenar fuera, en territorio libre de influencias de touroperadores. Eso sí, uniformados con nuestra pulserita de pensión completa.
La pulserita: la pulserita agujereada a medida (horrible, por cierto, sin nada de glamour) sirve para que sepan en todo momento que tú realmente tienes derecho a meterte entre pecho y espalda toda la porquería que ellos llaman comida y te presentan a modo de bufete. Eso sí, la pulserita no es de quita y pon, es fija, forever y en todo momento mientras no cojas tu maletita y salgas por la puerta del complejo. Lo hacen así para que no se la puedas pasar a tu primo el coyote de zumosol y él se ponga ciego a papas fritas crudas, helado derretido y manzanas pasadas. Pero lo curioso, lo extraño, es que la pulserita de las narices la lucíamos sólo los canarios, porque a los guiris sólo se les veían las de oro.
El jacuzzi: que en la foto se ve tan apetecible... viene a ser la piscina pequeña en la que mean los niños chicos. Y lo peor es que la piscina "para adultos" no era mucho más grande. La vez que me bañé estuve un cuarto de hora sentada en mi hamaca, vigilante, acechando el momento en el que se abriera el hueco justo en el que yo podría caber y pegarme una rápida zambullida para no asarme viva.
Resultado: Pasamos los días en la playa y cenamos fuera del complejo.
Conclusiones:
- No vuelvo a coger pensiones completas en sitios baratos que te enseñan por foto.
- Tenemos complejo de inferioridad: ¿por qué nos empeñamos en que los guiris se sientan tan "como en casa" que nosotros nos sentimos como en un capítulo-pesadilla de los teletubbies?
- ¿Por qué no los dejamos que hagan turismo como todo el mundo y que si eligen venir aquí que sea realmente para conocer nuestra cultura? Tal y como es, ¿de qué nos avergonzamos?
- Van a terminar pensando que somos una colonia suya.
- En el fondo pienso que de tanto tratarlos como imbéciles se han vuelto así, si no, no me explico que sigan viniendo.

p y q

3 de agosto de 2005

Ser una soñadora precoz y empedernida tiene sus desventajas. Te construyes tus propios mundos, tan idílicos como sencillos. Luego creces, y te das cuenta de que esos mundos son más inalcanzables de lo que tú pensabas, ya no los puedes ver sólo desde tus sueños, la realidad se empeña en enseñártelo todo desde muchos, muchos prismas, cada uno de diferente color. Pero sigues creciendo, y entonces experimentas nuevas regresiones, que te demuestran que tu intuición infantil tampoco estaba tan equivocada. Que las cosas en realidad son más sencillas de lo que el mundo se empeña en complicar, sólo hay que hacerle un poquito más de caso a los sueños. Y te das cuenta de que lo que pasa es que la mayoría de la gente ha perdido la capacidad de soñar y encima no se llevan demasiado bien con p y q.
Y yo que siempre estoy jugando con p y q, cada vez estoy más sola en las partidas, y cada vez me apetece menos probar los retorcidos juegos de los otros.

El fin mítico

31 de julio de 2005

Este fin de semana el rockero y la existencialista se han ido a la playa, solos, a descansar, a desconectar, a disfrutar...

Y el rockero y la existencialista se siguen sin poner de acuerdo en muchas cosas, en casi todas para ser exactos:
- él madruga, a ella se le pegan las sábanas
- él es moreno, ella se embadurna de crema protectora
- él pide agua con gas, ella natural
- a él le da igual la gente, ella tiene un espacio vital amplísimo
- él prefiere piscina, ella playa
- él es jocoso, ella seria
- él es casero, a ella se le caen las paredes
- él es fan de Star Wars, a ella le gusta Dreyer
- él prefiere a Ariel Roth, ella a Calamaro
- él prefiere a Leonard Cohen, ella a Bob Dylan
- él no flipa con los Pixies, ella los adora...

Pero por alguna razón al rockero y la existencialista les gusta estar juntos. Y tratan de convencerse mutuamente. Por eso la existencialista quiere terminar este fin de semana con una de las mejores canciones que se han escrito; para ella... porque él piensa que The Doors no son míticos.

The End

Esto es el fin, hermoso amigo,
Esto es el fin, mi único amigo,
El fin de nuestros elaborados planes,
El fin de todo lo que se mantiene,
El fin.

Ni salvación ni sorpresa,
El fin,
Nunca volveré a mirarte a los ojos.

Puedes imaginar como será,
Sin límites y libre,
Necesitando desesperadamente
La mano de algún extraño
En una tierra desesperada.

Perdido en unas ruinas romanas de dolor
Y todos los niños están locos,
Todos los niños están locos,
Esperando la lluvia del verano.
Hay peligro en las afueras de la ciudad,
Sigue la gran autopista.
Extrañas escenas en la mina de oro,
Sigue la autopista del oeste, nena.

Monta la serpiente,
Monta la serpiente.
Hasta el lago,
Hasta el lago.
El antiguo lago, nena,
La serpiente es larga,
Siete millas,
Monta la serpiente.
Es vieja,
Y su piel es fría.

El Oeste es lo mejor,
El Oeste es lo mejor,
Ven aquí y nosotros haremos el resto.

El autobús azul nos está llamando,
El autobús azul nos está llamando.
Conductor, ¿dónde nos llevas?

El asesino se levantó antes del amanecer
Se puso las botas,
Miró desde la antigua galería,
Y caminó por el pasillo.
Fue hasta la habitación donde vivía su hermana
Y después visitó a su hermano,
Y después bajó por el pasillo.
Y llegó hasta una puerta,
Y miró dentro,
"¿Padre?"
"Sí, hijo"
"Quiero matarte.
Madre, quiero..."

Venga chica, prueba con nosotros.
Venga chica, prueba con nosotros.
Venga chica, prueba con nosotros.
Y encuentráte conmigo en la parte trasera del autobús azul.

Esto es el fin, hermoso amigo,
Esto es el fin, mi único amigo,
El fin.
Es doloroso dejarte libre,
Pero tú nunca vas a seguirme.
El fin de las risas y las dulces mentiras,
El fin de las noches en que intentamos morir.

Esto es el fin.

Logré solidificar el bombón de chocolate negro derretido. Y me lo comí.

25 de julio

26 de julio de 2005

Hoy se ha quedado pendiente en mi móvil la llamada no realizada más dolorosa de mi vida.

Quería ser una llamada viajera, desde Canarias hasta León o Madrid. Quería ser una llamada alegre, escandalosa, cariñosa. Una llamada de cumpleaños feliz, una llamada de ponernos al día, de contarnos muchas cosas importantes en pocos minutos. Una llamada de ganas de vernos, de recordar viejos tiempos, de cosas que siguen pendientes... una llamada de escuchar tu voz dulce y aniñada, de sentir que en el fondo es como si habláramos cada día. Una llamada mágica que me regalaría una gran sonrisa el resto del día.

Hoy no sé a dónde dirijo mis palabras para ti, yo las envío al paraíso de colores al que todos pensamos que te has ido. Hoy lo que te cuento está cargado de esperanza. Te he dejado un regalo en aquel cielo vacío que ahora está tan lleno de ti. He pintado un gran "Felicidades Patti" en rosa y Curlz MT para ti. Hoy, aunque sea entre lágrimas cargadas de nostalgia y bonitos recuerdos, te dedico mi mejor sonrisa, que te da las gracias, por tu ser, por tu amistad. Hoy sigues cuidando nuestros corazones, desde allí, como hacías cuando estabas aquí.

Hoy te mando un beso alegre, escandaloso y cariñoso.

Gracias por enseñarme la magia, chica especial.

Crónica de una histeria colectiva

14 de julio de 2005

Hoy ha sido uno de esos días locos en el curro... en los que TODO sale al revés. Me gusta trabajar, a veces incluso supone para mi un escape... pero hoy me tenía que haber quedado en casa. Hubo mil problemas: personas que no había manera de registrar porque el sistema informático parece ser que se solidarizó con este tiempo inestable del que disfrutamos, se bajaba la palanca, se cortaba el teléfono, se rompió la fotocopiadora, el correo electrónico también se tomó vacaciones... todo lo que era susceptible de fallar, falló. Una chica, a la que había dado cita tres veces y tres veces me había fallado, haciéndome con ello una buena faena, apareció diez minutos después de haber cerrado su expediente: esto en mi trabajo es de lo peor que te puede pasar. Pero el momento culmen llegó cuando yo estaba en el teléfono, tratando de arreglar un problema. Mi interlocutora me pide que en lo que ella comprueba unas cosas en el ordenador yo vaya rápido a coger unos datos que necesita. Corro hacia mi mesa, cojo los papeles y voy corriendo hacia el teléfono de nuevo. En mi carrera, a medio camino, mi dedo gordo del pie se engancha con el bajo de mis pantalones (¿por qué no me pondría hoy unos pesqueros?), me frena en seco la carrera y caigo cuan larga soy (y soy un cacho) al suelo, primero con la rodilla izquierda y luego con el codo derecho. Mi boca está intacta de milagro y mi ropa ha recogido parte de toda la mierda que mi super sala de trabajo acumula por los siglos de los siglos (la limpiadora se dedica a pasar la suciedad de un lado a otro y nuestros papeles de paso, con el claro objetivo de volvernos locas, pero a mi jefe le da pereza buscar otra). Cuando por fin llego al teléfono, se había cortado.

Pasaron muchas más cosas y, al final del día, le estaba explicando un caso a una compañera y cuando quise decir "histórica" me salió "histérica". Como muchas lo estábamos, nos entró una especie de risa idem con la que logramos descargar parte de la tensión... pero tengo miedito porque hoy Murphy ha estado jugando con nosotras, nos ha aplicado su ley, y quería pedirle que a ver si por favor se podía ir a jugar con otros durante un tiempo. Se me ocurre, no sé... el señor Bush, por ejemplo, que a ese todo lo que es claramente susceptible de salirle mal le sale bien, para mal nuestro, como no.

Sonrían mucho hoy.

Pantalones vaqueros y camiseta

11 de julio de 2005

Shaima Rezayee. Alegre, periodista, joven, presentadora, liberal... Llevaba pantalones vaqueros y camiseta... en Afganistán, reía en televisión y charlaba con sus compañeros... en Afganistán, presentaba videos musicales de Madonna, Jennifer López o Back Street Boys... en Afganistán. Una chica como ella haciendo algo así en un país como ese... No la dejaron. No sé hasta que punto ella era consciente del peligro que corría, no sé hasta que punto le afectaban las amenazas que recibía, pero está claro que pudo más su libertad de espíritu y el ánimo de mucha gente, sobre todo joven, entre los que llegó a ser un ídolo. Le quisieron callar la risa a tiro de absurdo fanatismo, a tiro de falsa moral... Le dispararon con el sinsentido de los fanáticos. Quisieron silenciar la naturalidad, la espontaneidad y la valentía... les dio miedo lo que algo tan puro, inocente y fácil podía conseguir: la sensación de libertad. Pero no se puede acallar un grito tan fuerte. Sus cortos 24 años servirán para que el triste país sonría un poco más... hasta la carcajada, que por fin tendrá el limpio sonido de su risa.

Alguien (mi ella) siempre me habló de la importancia del lugar donde naces, donde creces, donde vives. Ahora me doy cuenta de la importancia del lugar donde luchas. Es muy fácil luchar sin que corran peligro tus huesos. No sé hasta donde bajaríamos la voz si a los gritos nos respondieran con tiros. Shaima no la bajó. En nuestras cómodas luchas desde nuestras cómodas sillas no dejemos al menos de llevar siempre pantalones vaqueros y camiseta.

Siempre una promesa

1 de julio de 2005

El otro día él me preguntó: "¿vas a jurar o a prometer?" Yo le contesté sin dudar: "a prometer, por supuesto".

Hoy prometí, por mi honor, por la constitución... prometí. Toda la vida ella siempre me dijo, en ese tono suyo tan sereno y tan cargado de sabiduría: "no se jura, se promete".

Quizás sea por eso, que mi percepción está condicionada. Pero el sonido de la promesa me parece infinitamente más limpio que el del juramento, que me suena traicionero, cargado de un énfasis innecesario, de una necesidad de hacerse notar que no necesitan las cosas sinceras.

Los otros juraron, alto y claro. No sé que intenciones tienen, ya lo veremos, la mía es limpia y sincera, y elegí prometer para así expresarlo, como ella me enseñó que se dicen las cosas de verdad.

Pero me temo que con el tiempo, en algún momento, tenga que contener las ganas de decirles: "es que no se jura, se promete, que luego pasa lo que pasa".

Y por mi parte sólo espero con mi comportamiento demostrar que ella, una vez más, tenía razón y... "no se jura, se promete".