La Heredera

29 de junio de 2006

Últimamente no tengo oportunidad de ver demasiado cine. Y cuanto menos cine veo más nostalgia siento por aquellas épocas en que a menudo me colaba en maravillosas historias ajenas. El otro día, mientras "nostalgiaba" me sorprendí a mi misma recordándome que quizás fue ella la que plantó la semillita de mi gusto por el séptimo arte. Recuerdo con un cariño inmenso todas aquellos viernes y sábados por la noche, cuando las tres nos entregábamos felices al ritual de repartirnos los asientos, apagar la luz y dejar que nos contaran una dulce historia en blanco y negro. Casi siempre eran historias de amor. Por aquel entonces mi generación era ingenua y cándida (y yo el doble que el resto) y amor y romanticismo entendido en el más tierno sentido de la palabra eran sinónimos.



Quizás por todo esto me acuerdo especialmente de "La Heredera". Esta película me impactó mucho. Recuerdo que me encantó, al mismo tiempo me sorprendió y con el paso del tiempo he descubierto que probablemente lanzó contra aquella inonencia dos nuevos inquietantes conceptos hasta entonces inimaginables para mí: traición y venganza.

No he vuelto a ver la película. He de reconocer que en estos casos siempre temo al redescubrimiento, porque nunca sé cómo resultará y el miedo a la decepción es demasiado grande. Necesito mantener mis mitos intactos. Es una gran película, seguro que no me parecería lo contrario ahora, de hecho creo que es de las mejores de William Wyler, pero supongo que esa sensación de descubrimiento no se volvería a repetir.

Algún día, cuando un viernes por la noche me siente en el salón con mi niña a ver películas en blanco y negro, seguro que veremos "La Heredera".

Pausa

18 de junio de 2006

De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.

Mario Benedetti

Irisganglios virtuales

6 de junio de 2006

La creatividad desarrollada al servicio de internet nunca dejará de sorprenderme. A través de Lautreamont he descubierto una nueva pijadita: inútil, carente de cualquier tipo de funcionalidad aprovechable, pero muy mona ella. Así que yo, persona de tendencia terrenal donde las haya, no he podido resistirme a mostrarles la representación gráfica de mi Blog. A mí se me asemeja más bien un mapa linfático del mismo pero, en cualquier caso, creo que se desprende que tengo una página sencillita.

Una curiosidad: según se haga desde firefox o desde internet explorer la imagen sale invertida.



Si quieren curiosear cómo sería la de ustedes vayan aquí

Día de Canarias

30 de mayo de 2006

Hoy celebramos aquí el día de Canarias. Esto significa que yo no he ido a trabajar y que tal día como hoy tuvo lugar la primera sesión del Parlamento de Canarias.

Esta sesión se llevó a cabo el 30 de mayo de 1983, diez meses después de la publicación del Estatuto de Autonomía en el Boletín Oficial del Estado.

En tan señalada fecha para los canarios quiero aprovechar la oportunidad para desmitificar algunas leyendas peninsulares inéditas que he ido recopilando a lo largo de todos estos años. Estas leyendas surgieron de la imaginería colectiva de gente que nunca había tenido el privilegio de viajar a las Islas Afortunadas.

Advierto que el contenido que se presenta a continuación es de una extrema crudeza. Su lectura puede herir la sensibilidad de algunas personas.

- Si nos ponemos en un lado de la isla no divisamos el contrario sólo con alzar la vista.
- No nos vestimos con taparrabos.
- No nos dan clase en la playa. Y sí, nos obligan a asistir a la escuela las mismas horas que a cualquier niño, a pesar de tener una playa cerca.
- Tenemos edificios altos, con ascensores y todo.
- No nos alimentamos sólo de lo que pescamos.
- Sabemos lo que es Ikea y El Corte Inglés porque además los tenemos.
- No estamos debajo de Baleares y la línea que aparece en el mapa del hombre del tiempo no es un arrecife de corales.
- Si llueve nos mojamos, las Baleares no nos hacen de paraguas.
- Aunque aquí es una hora menos vemos las noticias y sabemos el resultado de los partidos de fútbol a la misma vez.
- No vivimos en palmeras ni nos subimos a ellas para coger los cocos.
- No somos africanos. Los africanos que vienen aquí lo hacen porque esto es España.
- No todos tenemos la misma mandíbula que José Velez.
- A pesar de ser canarios, no piamos.
- Excepto David Meca, los demás no vamos de una isla a otra nadando.
- Ser de Las Palmas significa vivir en Gran Canaria, Fuerteventura o Lanzarote, no ser de Palma de Mallorca.
- ...
- Ah, las dunas de Maspalomas están en Gran Canaria, si han visto otra cosa en alguna revista turística les invito a que lo comprueben.

Contrato para maestras (1923)

24 de mayo de 2006

El banquero y el pescador

10 de mayo de 2006

Un banquero americano estaba en el muelle de un pueblito caribeño, cuando llegó un botecito con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos. El pescador respondió que sólo un rato.

El americano le preguntó que por qué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado. El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia. El americano le preguntó qué hacía con el resto de su tiempo. El pescador dijo:

– Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida agradable y ocupada.

El americano replicó:

– Soy de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y, con los ingresos, comprar un bote más grande y, con los ingresos del bote más grande, podrías comprar varios botes. Eventualmente tendrías una flota de botes pequeros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y, eventualmente, abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pueblo e irte a la Capital, donde manejarías tu empresa en expansión.

El pescador le preguntó:

– ¿Pero cuánto tiempo tardaría todo eso?

A lo cual respondió el americano:

– Entre 15 y 20 años.

– ¿Y luego qué?– preguntó el pescador.

El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte.

– Cuando llegue la hora deberías vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico. ¡Tendrás millones!

– Millones ... ¿y luego qué?

– Luego te puedes retirar. Te mudas a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocar guitarra con tus amigos.

El Último

3 de mayo de 2006

De Friederich Wilhem Murnau, 1924.


O cómo enfrentarse al espejo y descubrir las consecuencias de un sistema miserable del que al mismo tiempo no se quiere escapar, porque en él hemos basado lo que somos.

O cómo entonces elegimos fingir, y sufrir nuestra deshonrosa realidad cada vez ante el espejo, a cambio de ver en los rostros ajenos la mirada engañada con la que desearíamos poder admirarnos a nosotros mismos.

Increíblemente actual y absolutamente imprescindible.

Te convencerá.

Y para después de verla: Miradas de Cine

¿Realidad vital o tragedia?

26 de abril de 2006

Alguien me encontró en esta viñeta.

Develamiento

18 de abril de 2006

[...] Todos tenemos en nuestras antípodas un ser que es exacto a nosotros y que ocupa siempre en el globo un lugar diametralmente opuesto al nuestro (si no, no sería antípoda). Me contaba mi madre que este ser anda, duerme y sufre al mismo tiempo que una porque es nuestro doble y piensa siempre lo mismo que nosotras pensamos y al mismo tiempo. Al parecer, en épocas remotas algunos aventureros viajaron en busca de su doble, pero nunca llegaron a verlo porque el doble se desplazaba al mismo tiempo que ellos para no perder su posición simétrica en el globo, pero también porque el doble había tenido la misma idea y se había puesto a viajar en busca del otro al mismo tiempo. Esta historia me hizo sentirme muy acompañada en mi infancia, pues cuando tenía miedo por las noches pensaba en mi antípoda, a la que le estaba pasando lo mismo que a mí y tenía la impresión de que nos mandábamos ánimos de un extremo a otro de la tierra. A veces, por crueldad, me pinchaba con una aguja un dedo para fastidiarla, pero es que ella hacía cosas que tampoco estaban bien, como un día que se rompió un vestido nuevo por no llevar cuidado con unos alambres y a mí me costó estar castigada cinco días sin salir. A mi antípoda, al principio, la llamaba Florita, pero luego me pareció un nombre un poco cursi y comencé a llamarla Elena (no sé cómo me llamaría ella a mí). Por eso a mi hija mayor le puse ese nombre, que no ha llevado ninguna otra mujer de la familia. Recuerdo que mi marido y mi madre y todo el mundo me preguntaron el porqué de esa decisión, pero yo nunca he confesado a nadie que ése era el nombre de mi antípoda.
Algunas tardes, cuando comprendo que estoy bebiendo más coñá de la cuenta, pienso que a lo mejor es cosa de mi antípoda, de Elena, que se ha alcoholizado por no saber hacer frente a los momentos difíciles de la vida, como este de la soledad que nos ha tocado vivir a las dos en la vejez. Me da pena porque se está destruyendo, aunque a lo mejor en una de estas se suicida y me hace descansar a mí también.
La soledad era esto. Juan José Millás

Inciso: doble acepción

16 de abril de 2006

Elenita, o poco te conozco o te va a encantar Volver.

Muac, muac, muac.

FdC II: Tren de Sombras

14 de abril de 2006

Durante algunos años tuve la constumbre de guardar todas las entradas de cine, y en el reverso anotaba la fecha, el nombre de la película y con quién había ido a verla.


Casi ocho años separan a estas dos entradas.

Este año en el festival de cine pusieron "Tren de Sombras", de José Luis Guerín, 1996. Creo que puedo atreverme a afirmar que es una de mis películas favoritas. Desde mi punto de vista logró hacer auténtica poesía con el cine.

José Luis Guerín vino al festival. Días antes de que tuviera que presentar su película antes de la proyección a la que yo asistí ya podía vérsele disfrutando del festival como un espectador más. Con una mezcla de despiste y ensimismamiento se paseaba por el cine y sus alrededores. Quizás el día que lo vi con una bolsa de Adolfo Domínguez perdió algo de ese aire bohemio, pero bueno, es algo puramente anecdótico que no viene al caso.

La cuestión es que yo tenía ganas de hablarle, de decirle que me encantaba Tren de Sombras, y que estaba emocionada de volver a verla ocho años después. Pero mi timidez me frenaba siempre, y no era capaz de abordarlo, siempre pensaba que habría mejor ocasión: "mañana", me repetía a mi misma. Una noche en mi casa tomé la determinación de hacerlo. Además decidí que llevaría mis dos entradas y que le pediría que me las firmase, pues por alguna razón me hacía ilusión, y era una forma de empezar la conversación... Metí mis dos entradas en la cartera y me dirigí un día más hacia el festival. Esta vez con la firmeza y la determinación de quien tiene una importante misión que cumplir.

... ya no pude encontrarlo. Supongo que ese mismo día se habría marchado. El caso es que no volví a verlo. Me parecía inexplicable, cómo no se quedó hasta la clausura... qué hacía yo ahora con mi determinación y mi descarado atrevimiento... Ahora tengo mis dos entradas guardadas en la cartera... por si algún día me vuelvo a encontrar con José Luis Guerín.

De su paso por el festival de momento tengo que quedarme con su intervención en el acto de presentación de la película.

Además de explicar como "inventó" la película manifestó su disconformidad con que la hubieran incluido en la sección "no ficción":

"Es una película impar, a mí las películas pares me salen documentales y las películas impares me salen de ficción. Puesto que esta es una película impar... es claramente de ficción".

Maravillosa ficción.


FdC I: M, el vampiro de Dusseldorf

13 de abril de 2006

Realmente la sección oficial del festival no suele ser en la que más interés concentro. Sin embargo, en el resto de secciones siempre encuentro alguna joya imprescindible para mí.


"Espera sólo un ratito,
de negro el monstruo vendrá

sólo con su cuchillito,
a ti te rebanará"

Así empieza uno de mis grandes descubrimientos de este año: "M, el vampiro de Dusseldorf", de Fritz Lang, 1931. No la había visto y está en DVD una edición de coleccionista (la versión restaurada y casi completa, siguen inéditos unos minutos). Va directa a mi lista de próximas nuevas adquisiciones. Si no la han visto, no se la pierdan.

Además, les dejo aquí la famosa melodía en la que se basa el silbido del terrible Hans Beckert (Peter Lorre).


Mi festival

El Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria no es el mejor festival del mundo... ni de los mejores. Supongo que se puede considerar un festival joven (7 ediciones) pero también supongo que su calidad, su notoriedad, su importancia y relevancia dentro del mundo del cine dependerán mucho de la profesionalidad, el empeño, la sagacidad y la capacidad de innovación y personalidad que sus responsables y organizadores sean capaces de otorgarle.

En cualquier caso es el único festival de cine que yo he vivido, que conozco y que tengo la oportunidad de asistir y disfrutar. Y es el festival de cine de mi ciudad, así que, aspectos mejorables a un lado, es el festival al que yo quiero y adoro, que no me lo quiten...

¿Qué hay de nuevo viejos?

12 de abril de 2006

Ya estoy aquí... he vuelto.

Tuve dos semanas locas antes de la Semana Santa y he necesitado unos días para recuperarme. Pero ya tengo las pilas cargadas (y como no soy católica no las gastaré en procesiones).

Tengo algunas crónicas que contar, pero iré poco a poco.

Tengan paciencia. Hoy, como se me ha hecho un poco tarde me voy a dormir. Gracias a los que me han echado de menos.

¡Hasta pronto amigos!

Bird Gerhl

26 de marzo de 2006

I am a bird girl now
I've got my heart
Here in my hands now
I've been searching
For my wings some time
I'm gonna be born
Into soon the sky
'Cause I'm a bird girl
And the bird girls go to heaven
I'm a bird girl
And the bird girls can fly
Bird girls can fly



Oportunidad inédita

25 de marzo de 2006

En la resaca de la noticia, después de haber escuchado y leído un poco de todo, barbaridades varias incluidas, me quedo con este artículo.

"El alto el fuego permanente de ETA supone una oportunidad inédita que sería irresponsable no intentar aprovechar. Lo nuevo no es el anuncio de tregua, sino que se produzca tras un periodo prolongado, casi tres años, sin atentados mortales. Pero la experiencia obliga a extremar la cautela. ETA habla de alto el fuego "permanente", expresión deliberadamente ambigua. Antes de dar cualquier paso será preciso, de acuerdo con la resolución aprobada en mayo pasado por el Congreso, verificar si se trata de un compromiso firme de renuncia definitiva a la violencia, incluyendo el recurso a la extorsión y otras formas de coacción. Para que la oportunidad abierta desemboque en el fin de ETA será preciso medir los pasos con inteligencia, mantener el criterio de que no puede haber contrapartidas políticas y actuar desde la unidad de todos los demócratas.
La clave del comunicado por el que ETA declaraba ayer un alto el fuego es el adjetivo que lo acompaña: permanente. Se trata, en primer lugar, del mismo término empleado en su día por el IRA, cuyo modelo sigue ETA y sobre todo Batasuna (la Batasuna de Otegi). Permanente es más que indefinida, expresión desacreditada por la tregua de 1998: hasta Arzalluz declaró, tras su ruptura, que ya sólo tomaría en serio ofertas de alto el fuego si eran "definitivas, sin vuelta atrás". Pero alto el fuego permanente no es lo mismo que el fin definitivo de la violencia -"disolverse y deponer las armas"- que la resolución del Congreso consideraba como único destino de ETA. La ambigüedad calculada del comunicado aspira seguramente a permitir una interpretación que, sin ser de reconocimiento abierto de derrota, al estilo de la carta de Pakito, pueda tener encaje en las condiciones establecidas por el Congreso para impulsar un "final dialogado de la violencia". Ese posible cálculo, más el tono general del escrito, relativamente sobrio y bastante medido, parecen indicar que se trata de un texto pactado. Lo que remite a la existencia de alguna forma de contacto previo, directo o a través de intermediarios. Esto explicaría el optimismo gubernamental de los últimos meses frente a señales tan negativas como la continuidad de los atentados mafiosos y de la violencia callejera. Tal vez la decisión ya estaba tomada, como se rumoreaba desde diciembre, y ETA estaba buscando el momento publicitariamente más conveniente para hacerla pública. Esas señales serían la forma de demostrar que conservaba capacidad de hacer daño. La convocatoria de huelga general del 9 de marzo habría querido ser, en esa lógica, la prueba de su capacidad de movilización como paso previo al esperado anuncio. Pero el fracaso de la huelga, más la imputación por la justicia de sus convocantes, entre ellos Otegi, habría alertado de los riesgos de prolongar la situación. El comunicado de ayer evita hablar directamente de autodeterminación o lo que suelen llamar "territorialidad", pero mantiene que el objetivo del alto el fuego no es acabar con la violencia, sino alcanzar su programa político, que presenta como "reconocimiento de los derechos que como pueblo nos corresponden"; España y Francia deberán aceptar "sin limitaciones" esos derechos y respetar "la decisión de los ciudadanos vascos". Resulta sarcástico que ETA exhorte a los demás a respetar la decisión de los ciudadanos tras más de tres décadas de ignorar el deseo de paz de la inmensa mayoría de la población y de acumular más de 800 muertos. También advierte a Francia y España de que deben abandonar la represión. En un segundo comunicado publicado la pasada madrugada, ETA reitera las ideas del primero y muestra su deseo de construir "una paz basada en la justicia". Y añade: "Nos reafirmamos en el compromiso de seguir luchando hasta lograr los derechos de Euskal Herria". El presidente del Gobierno reaccionó con muy medida cautela, evitando cualquier expresión triunfalista y apelando a la recomposición de la unidad entre los partidos, y especialmente entre el suyo y el de Rajoy, que se había limitado a decir que el de ayer no era el anuncio de ETA que esperaban los ciudadanos. Por supuesto que lo ideal sería que ETA se rindiera incondicionalmente, como pedía hace poco Acebes, pero es poco realista esperar algo así. Incluso si ETA hubiera interiorizado su derrota política, en el sentido de que no existe ya ninguna estrategia política a la que haga avanzar la violencia, no lo plantearía en esos términos. Lo que permite mantener la esperanza no es que hablen de alto el fuego permanente, sino que ello ocurra tras casi tres años sin muertos. La resolución del Congreso define la pauta a seguir. Lo primero es exigir a ETA que aclare que su renuncia es irreversible, como planteó ayer el líder del PNV, Josu Jon Imaz, y también Zapatero al decir que se tomaría su tiempo antes de llevar el asunto al Congreso. Un tiempo para confirmar la voluntad de ETA, que recuerda el que se tomó John Major para realizar "verificaciones" sobre el alcance del anuncio de tregua del IRA en 1994. La distinción entre contrapartidas políticas y medidas de gracia para presos y activistas es en parte artificial, porque también esas medidas serían políticas. Pero resulta eficaz para marcar la frontera entre lo posible y lo que no lo sería, de acuerdo con la resolución del Congreso. Resultó especialmente inoportuna la interferencia del lehendakari Ibarretxe anunciando la convocatoria de una mesa de negociación política, llamada de normalización, a la que seguiría su famosa consulta. Rajoy reiteró su rechazo a pagar precio político alguno y ofreció su colaboración para avalar la firmeza del Gobierno al respecto. Está bien, pero podía haber añadido que un alto el fuego permanente es una buena noticia y una oportunidad a no desaprovechar; y haber respondido con algo más de cordialidad a las palabras conciliadoras de Zapatero hacia él. En la ponencia sobre terrorismo aprobada en la reciente convención del PP se afirma que "no cabe el diálogo con los terroristas en tanto mantengan su voluntad asesina de utilizar el terror". Lo cual, leído desde el otro lado, significa que si aparece un compromiso verificable de abandono de la violencia ese diálogo será posible, como afirma la resolución del Congreso. Hay base para que los dos grandes partidos vayan juntos en este asunto a fin de que su desembocadura sea un fin de ETA con justicia."
Editorial El País. 23/03/2006

Literatura barata que pretende ser muy grata (II)

21 de marzo de 2006

EL ANCIANO

¿Para qué habré nacido?
me decía, llorando un anciano
de barba de armiño.

Y en sus húmedos ojos
la clara mirada inocente de un niño.
¿Para qué habré nacido?
¿Para ver a los hombres luchar
entre ellos en cruel fraticidio?
¿Para ver la miseria?
¿Para ver cómo mueren
de hambre los niños?

¿Para ver el contraste que forman
el hambre, la envidia
y el vicio?
Que en trágica danza
de exterminio y luto
conducen al mundo,
sin otra esperanza,
a la triste agonía
de un moribundo.

¿Para qué habré nacido?
¿Para ver cómo mueren
de hambre y miseria los míos?

Enfermos de odio
de frío ateridos
sin otro consuelo
que la queja dolida
de los oprimidos.

Yo no juzgo el poder divino
pero una pregunta
acude a mi mente
¿Por qué, si es que hay Dios,
consiente tanto desatino?

Y elevando los ojos al cielo
de rodillas en tierra caido
y moviendo sus labios
como una plegaria, decía:

¿Por qué habré nacido?

Aquilino Pérez Val

Carta al padre

19 de marzo de 2006

Una vez, hace poco, me preguntaste por qué decía que te temía. Como de costumbre, no supe que contestarte, en parte precisamente por el miedo que me das y en parte porque son demasiados los detalles que fundamentan ese miedo, muchos más de los que podría ordenar a medias, mientras hablo.

Y aún ahora el intento de contestarte por escrito resultará muy incompleto, ya que también al escribir me inhiben el miedo y sus consecuencias y porque el tema, por su magnitud, excede en mucho tanto mi memoria como mi entendimiento.

Para ti, el caso fue siempre muy simple, por lo menos así nos pareció a mí y a tantos otros a los que hablaste al respecto, sin que hicieras ninguna distinción. Las cosas te parecían más o menos así: a lo largo de tu vida has trabajado duramente, sacrificándolo todo por tus hijos y sobre todo por mí. En consecuencia, yo he vivido pródigamente, he tenido la libertad de estudiar lo que quisiera, no he tenido que preocuparme por mi sustento ni por otros problemas serios, a cambio de eso no me pedías que te agradeciera nada, ya que conoces la gratitud filial, pero esperabas algún acercamiento, alguna señal de simpatía. En vez de eso siempre te he rehuido, encerrándome en mi cuarto, con libros, con amigos alocados e ideas exageradas. Jamás conversé contigo con confianza, no me acerqué a ti en la iglesia, ni te fui a ver a Franzensbad, además tampoco supe lo que significa preocuparse por la familia, jamás me interesé por tu negocio ni por tus demás asuntos, te endosé la fábrica y luego la abandoné, apoyé a Ottla en su necesidad y, mientras por ti no soy capaz de mover un solo dedo (ni siquiera darte una entrada para el teatro), lo haría todo por mis amigos...

Franz Kafka

¡The Rolling Stones!

11 de marzo de 2006

Mi ley es la lucha

8 de marzo de 2006

Discurso de Clara Campoamor ante las Cortes el 1 de octubre de 1931, donde quedaría aprobado el voto femenino en España


Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos. Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres? ¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer? Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis –fijaos bien– afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo. No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto –que en España existe– no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio –cosa dolorosa para un abogado–, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España. Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho. Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer. A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros. Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer. Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino. No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención. Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella. Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.